Editorial

A Un Mes de las Elecciones

El pueblo dominicano participa con entusiasmo en el proceso electoral que habrá de culminar el 15 de mayo. Una participación que debemos celebrar todos, si en verdad apreciamos y valoramos nuestra democracia, y si estamos plenamente conscientes que es precisamente el pueblo el principal protagonista de esta jornada cívica.

Durante los últimos días, varios medios de comunicación han publicado los resultados de encuestas que ya con marcada tradición forman parte de las jornadas electorales y que constituyen una herramienta técnica y científica de singular importancia para revelar valoraciones, posicionamientos y proyecciones.

Esos levantamientos han arrojado una muy amplia ventaja del presidente Danilo Medina, quien busca reelegirse en el cargo por el Partido de la Liberación Dominicana y sus fuerzas aliadas, sobre el principal candidato de la oposición, Luis Abinader, que procura la Presidencia de la República por el joven Partido Revolucionario Moderno y grupos aliados.

Con apenas un mes para el día de las votaciones, las firmas Greenberg, para el Diario Libre, la Mark Penn para El Grupo de Comunicaciones SIN y la Benson, marcan porcentajes de 59-32, 62-29 y 66-26 a favor de Medina. Y en su más reciente publicación, el Grupo de Comunicaciones Corripio divulgó los resultados de la encuesta Gallup-Hoy con porcentajes de 60.3-30.6, también a favor de Danilo Medina.

Esos resultados, como es natural, causan amplia satisfacción en el sector que apuesta a la permanencia en el poder del presidente Danilo Medina, el PLD y sus aliados, mientras lacera el entusiasmo y provoca enojos en el seno de la oposición.

El pueblo dominicano, dueño absoluto de su destino y en este caso de sus decisiones, evidencia alegría entre esas mayorías que indican las encuestas y tristeza o insatisfacción en los que apuestan al cambio de autoridades.

Se trata, pues, de legítimas expresiones de un pueblo que vive y desea permanecer en democracia.

Dicho esto, Vanguardia del Pueblo insiste en su apuesta por un proceso electoral que se siga desarrollando y que culmine en un clima de respeto, participación masiva, transparencia absoluta y alegría.

De ahí nuestra extrañeza y preocupación por la súbita puesta en escena de protestas cargadas de violencia como las que se vienen registrando en algunas zonas del país. Y por pronunciamientos y cuestionamientos extremos de una parte de la oposición en torno al desempeño de la Junta Central Electoral, tribunal con un histórico ejemplar, de tanto valor que ha servido de modelo y asesor en contiendas electorales en el exterior.

Los votos, que son la expresión de la voluntad popular, se logran a base de trabajo, realizaciones y propuestas que calen en el seno del pueblo y la sociedad.

La República Dominicana es una nación madura y en franco e indetenible proceso de desarrollo. Las elecciones constituyen parte de esa marcha, como derecho inalienable de un pueblo que no admite aventuras y retrocesos.

Tengámoslo claro de una vez y por todas!

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