Hablan los hechos

Haití: la tormenta perfecta

En Haití se incuba aceleradamente una tormenta de descomunal potencial devastador producto de la combinación de una aguda crisis política, el incremento descomunal de la delincuencia, hoy a punto de desbordar la capacidad de los organismos de seguridad, y la crisis alimentaria provocada por la prolongada sequía que ha azotado al país.

Se trata de tres problemas sumamente graves que vienen a complicar aún más el característico panorama desolador que durante buena parte de su historia ha prevalecido en esta nación, la más pobre del Hemisferio Occidental, a la que algunos han comparado con un gigantesco campo de refugiados por la precaria situación en la que vive la inmensa mayoría de sus diez millones de habitantes.

El gobierno provisional que encabeza el señor Joselerme Privert aplazó la celebración de la segunda vuelta de las elecciones previstas para el 24 de abril pasado, sin que se fijara una nueva fecha para la celebración del certamen. Al parecer, las nuevas autoridades han considerado prioritariodeterminar si se produjeron o no las irregularidades denunciadas por las organizaciones opositoras al saliente gobierno de Michel Martelly, que habrían favorecido al candidato del oficialista Partido Haitiano Ted Kale, Jovenel Moise.

A pesar de la oposición del gobierno de Estados Unidos expresada a través de su embajada en Puerto Príncipe, el gobierno de Privert nombró para tales fines un Comité de Auditoría Electoral, decisión que ha sido respaldada por el nuevo presidente del Consejo Electoral Provisional (CEP), Leopold Berlanger. El funcionario electoral ha considerado oportuna la labor de ese comité, que deberá, según dijo, restablecer la confianza en el proceso yesclarecer los controvertidos resultados de los comicios de 2015.

Las autoridades provisionales haitianas, además, han dispuesto una investigación de diversos casos de malversación de fondos públicos y lavado de dinero en los que se involucra a ex funcionarios del pasado gobierno y a un hijo del presidente Martelly, a los que se les ha impuesto un impedimento de salida del país.

El expresidente ha criticado lo que denominó como “desmartelización” y ha acusado al presidente Privert de violar el acuerdo firmado el 5 de febrero con representantes del Senado y la Cámara de Diputados para la conformación de un gobierno de transición con un mandato de 120 días, el cual se encargaría de organizar las elecciones.

Los senadores Jean Marie Salomón y Ronald Etienne Pestel, favorables a Martelly, llamaron a deponer a Privert, a quien acusan de planear la disolución del parlamento y conformar una dictadura. Cientos de partidarios del Ted Kale han estado saliendo a las calles de Puerto Príncipe y otras ciudades importantes para demandar la celebración inmediata de elecciones.

En este contexto de agitación política, grupos de delincuentes siembran el pánico en populosas barriadas de Puerto Príncipe y otras ciudades importantes del país, al tomar sorpresivamente su control mediante el bloqueo de los accesos con la ayuda de camiones y neumáticos incendiados para cometer diversos actos de vandalismo, como el robo de vehículos y el asalto de negocios. Todo esto sin que la policía pueda evitarlo.

Estos graves actos delincuenciales, asociados de alguna forma al clima de crispación política que vive el país,perturban gravemente la paz social y agravan la situación de miles de ciudadanos que dependen de actividades informales para procurarse precariamente su sustento diario.

En Haití, donde se cometen unas 15 mil violaciones cada año, las armas proliferan por doquier y nadie se siente seguro. Como si todo esto fuera poco, la prolongada sequía ha arruinado la modesta agricultura del país vecino, provocando una crisis alimentaria que según la ONU afecta a 1.5 millones de habitantes.

Ahora que el fenómeno climatológico conocido como El Niño, según los expertos, parece que se aleja y la temperatura del Pacífico se normaliza, se pronostican períodos de lluvias para buena parte de la región. A pesar de la seguía, esta pudiera no ser una noticia tan buena para el empobrecido Haití, la tercera nación más vulnerable del planeta a los sucesos meteorológicos extremos.

Haití, con una cobertura boscosa que abarca tan solo el 4% de su territorio, es uno de los países de la región con mayor densidad poblacional. Se estima que unos 250,000 haitianos tienen SIDA. Diezman a la población de esa media isla, además, enfermedades como el cólera, malaria, zika, chikungunya y dengue, susceptibles de exacerbación por las lluvias.

La carencia de recursos anunciada dramáticamente por el gobierno de Privert, quien advirtió que el presupuesto del presente año se ha ejecutado en más de un 80%, es la otra cara del drama.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha expresado su “profunda preocupación” por el retraso de la segunda vuelta de las elecciones, haciendo al propio tiempo un llamado a todos los actores haitianos a asegurar “un rápido regreso al orden constitucional”. Según el diplomático, el país no puede permitirse un largo período de transición cuando enfrenta grandes desafíos socioeconómicos y humanitarios.

Treinta años han pasado desde la caída de la dictadura de Duvalier en 1986 y en todo ese tiempo los líderes haitianos han sido incapaces de garantizar la estabilidad para ayudar a la nación a superar su perpetuo estado de postración. A lo mejor ha llegado el momento de modificar el abordaje de un espinoso problema que constituye una seria amenaza a la paz y la seguridad de toda el área del Caribe.

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