Opinión

Compartiendo ideas de Don Juan

Como una forma de contribuir a que los miembros jóvenes del PLD, conozcan parte de su historia, voy compartir con ustedes algunos párrafos del discurso que diera nuestro líder fundador, Prof. Juan Bosch al momento de dejar constituido el PLD.

Vemos:

Sobre la Doctrina

La primera parte de la doctrina del Partido de la Liberación Nacional podría expresarse con unas pocas de las palabras que acabo de decir, y entonces quedaría dicha así: “El PLD se propone terminar la obra que empezó Juan Pablo Duarte”. A la segunda parte de la doctrina le correspondería hablar de los derechos sociales de los dominicanos, a los cuales no se refirió Duarte porque en su época no se pensaba ni aquí ni en otros muchos países del mundo en la existencia de tales derechos.

Terminar la obra que empezó Juan Pablo Duarte no es una tarea fácil. ¿Por qué? Por muchas razones, pero sobre todo porque actualmente la dominación a que son sometidos los pueblos pequeños y débiles como el nuestro no es la de la ocupación armada llevada a cabo por un ejército extranjero. Esa ocupación puede producirse, pero no es absolutamente indispensable como lo era en los tiempos de Duarte. Ahora hay maneras ocultas de tener a un país en condición de territorio dependiente. A ese país se le deja con su nombre de república, con su gobierno y sus fuerzas armadas, con sus Cámaras de Diputados y Senadores, con su bandera y su himno, con sus embajadores ante otros gobiernos y ante la OEA y las Naciones Unidas, pero se le somete a una situación de explotación económica y servidumbre política ejercidas a través del control de la riqueza que produce su pueblo.

Causas de un hecho político

Las personas que no llegan a comprender por qué un hecho político se manifiesta de tal o cual manera no saben que cada manera obedece a una causa determinada y precisa o a una suma de causas determinadas y precisas que se reúnen en una sociedad en un momento dado y no se repiten en otra sociedad y ni siquiera en la misma sociedad si ésta no ha seguido siendo lo que había sido diez, veinte, treinta o cien años antes; y ninguna sociedad sigue siendo lo que fue ayer así como ningún ser humanos será mañana lo que ha sido hoy porque la ley suprema de la vida, la ley que gobierna todo lo que hay sobre la tierra es la del cambio perpetuo, la de la perpetua transformación.
Sobre su salida del PRD.

Un alto dirigente del PRD dijo que yo abandoné a la militancia del PRD para quedarme con la Comisión Permanente y al referirse a mí, naturalmente, estaba refiriéndose a todos los perredeístas que tomaron la decisión de pasar del PRD al PLD. Esa frase puso de relieve una manera de ver la actividad política que es diferente a la que tenemos los que salimos del PRD para fundar el PLD. Nosotros no estábamos en el PRD para servirle a la militancia perredeístas; estábamos en él para servirle al país; y en lo que se refiere a mi debo recordar que había dicho muchas veces, la última de ellas el día 16 de agosto de este año, que dejaría al PRD el día que me convenciera de que él no podía seguir siendo lo que debía ser.

El fin de un partido político

Un partido político no puede ser un fin en sí mismo; un partido político es un instrumento, una herramienta, y ni el mecánico puede arreglar un motor sin herramientas buenas ni el carpintero puede hacer una puerta con un serrucho al que le falten dientes ni el zapatero puede hacer un zapato con una chaveta bota o con una lezna sin punta. Y así como la lezna y la chaveta son fabricadas para hacer zapatos, y el serrucho para cortar madera y la llave de cubo para arreglar motores, así un partido político tiene una finalidad y sólo ésa: La de luchar por el desarrollo político y social de su país. La militancia de un partido se beneficia en la medida en que ese partido logra hacer desarrollar política y socialmente el país. Ahora bien, hay casos en que una parte de la militancia obtiene beneficios a costa del país y aún con perjuicios para éste, como podemos ver en el ejemplo del Partido Reformista; y a eso es a lo que aspira hoy un numero grande de los altos dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano. Decimos un número grande y no la totalidad porque sabemos que hay dirigentes perredeístas que están desorientados y no han llegado a darse cuenta de hacia dónde va su Partido.

PLD, la negación de un accionar individualista.

Decía hace poco que no debemos aplicar al PLD las ideas y la manera de actuar que predominan hoy en el Partido Revolucionario Dominicano y eso significa que no podemos reproducir en el PLD al PRD. Si hacemos del PLD lo que ha llegado a ser el PRD tendremos en fin de cuentas un PLD que mas tarde o más temprano terminara siendo lo que es el PRD.

Cuando el PRD llegó al país trajo el lema de “Libertad y Justicia Social”, que eran en ese momento las dos más vivas aspiraciones del pueblo dominicano; ese lema podría ser ahora “Que el partido me resuelva mis problemas”, porque esa es la aspiración más sentida de una mayoría de los dirigentes del PRD. Pero la consigna de los peledeístas, no el lema del PLD, deberá ser ésta: “Servir al partido para que el partido pueda servir al País”. Mujeres y hombres capaces de sentir eso que acaban ustedes de oír es lo que necesita el Partido de la Liberación Dominicana, y con esas mujeres y esos hombres cumpliremos el propósito de terminar la obra que empezó Juan Pablo Duarte. Pedimos para el PLD gente dispuesta a hacer sacrificios por el partido y por el país, y advertimos que desde hoy mismo vamos a exigir en nuestra organización una disciplina estricta pero consciente; una disciplina que prepare a los peledeístas para hacerles frente con entereza a todas las adversidades; reclamaremos dedicación al estudio para poder desarrollar la conciencia política; pediremos una vida pública y una vida privada que se correspondan, porque nadie puede ser al mismo tiempo luz de la calle y oscuridad de la casa, o al revés. No nos proponemos levantar un partido de santos, pero tampoco uno de diablos; a lo que aspiramos es a que el PLD sea un partido de dominicanos serios, de dominicanos capaces de hacer sacrificios por su país, entre ellos el pequeño pero fecundo sacrificio de estudiar para conocer cuáles son las causas de nuestros males y cómo deben ser combatidas y el grande pero hermoso sacrificio de luchar por las ideas aprendidas mediante ese estudio. Queremos en el PLD dominicanos que ofrezcan, no que pidan; que a la hora de la verdad den un paso al frente para combatir, no para beneficiarse. No nos importa que sean pocos, que el pueblo tiene razón cuando dice que vale más estar solo que mal acompañado.

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