Opinión

¿La muerte de los partidos políticos?

La dinámica de la actividad política que hasta ahora están realizando los partidos políticos tradicionales del sistema en la República Dominicana está a punto de cumplir su ciclo histórico, es una tesis que viene tomando cada vez más cuerpo en ciertos sectores de la denominada Sociedad Civil.

Desde la óptica de esos grupos que se han reproducido a la velocidad de un relámpago en todo el territorio nacional e internacional, luego de la finalización de la Guerra Fría; el modelo, la forma de comportarse y las practicas partidarias de la mayoría de las entidades políticas formales no han dado, a su decir, soluciones a los grandes problemas nacionales.

Antes de entrar en debate sobre el tema creo que es importante entender varias cosas, entre ellas que, la sociedad civil tiene dos componentes principales: por un lado, el conjunto de instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos.

Por otro lado, que propician su libre asociación, la posibilidad de defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado y la viabilidad de la intervención ciudadana en la operación misma del sistema.

Y por otra parte, estaría el conjunto de movimientos sociales que continuamente plantean nuevos principios y valores, nuevas demandas sociales, así como vigilar la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados.

Entendido esto y viendo el empuje de este nuevo actor en el escenario político, pudiera pensarse y hasta creerse que el partido como institución estuviera desapareciendo para ser reemplazado por nuevas estructuras políticas más adecuadas a las realidades económicas y políticas del siglo XXI.Nada más alejado de la verdad.

Creo que los partidos políticos siguen siendo la columna vertebral de la democracia, su tarea institucional, si bien debe garantizar obtener el mayor número de votos, ésta debe cimentarse en crear vínculos más estrechos con la sociedad civil a través de su intermediación con el gobierno para lograr hacer realidad sus demandas e intereses.

Debemos subrayar además, que los partidos políticos han garantizado los derechos sociales sin vulnerar el bienestar común que quizá la sociedad civil en su definición individualista tiende a beneficiar.

Quiérase o no la sociedad civil tiene un espacio en la democracia, en el cual, su tarea política es demandar cambios, adecuaciones y respeto a sus demandas sin vulnerar el espacio institucional que se ha construido, su legitimidad radica en ese espacio.

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