La República Dominicana cerró el año 2015 con 10,438 incidentes de tránsito con víctimas. A los hospitales fue a parar un gran porcentaje de los involucrados, cuya suerte nunca se sabrá, en tanto no se disponga de una investigación rigurosa y confiable.
Muchas de estas personas habrán dejado su aliento camino a emergencia; otras morirían recibiendo las atenciones de lugar, mas otras tantas fallecerían después en sus casas por diversas circunstancias que no analizamos en estos momentos.
Los percances trágicos mencionados, se sumarían al acumulado en el cuatrienio anterior para alcanzar la cifra de 32,103 “accidentes” con víctimas en cinco años.
Considerado este período importante para cualquier decisión contenida en un plan integral de seguridad vial aplicado a nuestro territorio, un fenómeno que ha de tenerse en cuenta es la cantidad proporcional de los vehículos y conductores envueltos en el problema.
No es secreto que las motocicletas como medio de transporte han tenido un papel preponderante. Y sin lugar a dudas, los usuarios más perjudicados son los motoristas y sus pasajeros.
El 65% de los incidentes ocurridos entre el 2011 y el 2015 fueron en motocicletas, razones más que suficientes para tomarlas en cuenta en la aplicación de políticas públicas tendentes a reducir las siniestralidades de tránsito y sus secuelas en daños a propiedades, al medio ambiente y a la economía nacional.
Y sobre este último aspecto en particular, cuando analizamos en el Observatorio de Datos de FundaReD la situación de años de vida potencialmente perdidos por esta causa en motoristas con rango etario entre 15 y 29, solo en el año 2015 en la República Dominicana, estremece el número arrojado: 28,788.5 AVPP, en tanto el Índice de SWARROP global por año generó el siguiente comportamiento:
Correspondiéndole en el 2015 al sector de los motoristas, un 11%.