Hablan los hechos

Tendencias del PIB mundial

Al cierre del año 2016, la economía mundial ha mostrado señales de una tendencia a la desaceleración, fruto de unos niveles de crecimiento bajo mostrado en los últimos 8 años con una tasa de expansiva del en el PIB promedio de 2,2%, considerada como la más baja en el contexto en que se desarrolló la crisis financiera global durante el período 2008-2009 y sus efectos posteriores. Hay que observar de manera detenida que la mayor contracción de la economía mundial se haya registrado en las economías desarrolladas, al mostrar estas un débil crecimiento de apenas un 1,5%, mientras que las economías emergentes lo hicieron a un ritmo promedio de 3,6%.

Hay que observar de manera detenida que la mayor contracción de la economía mundial se haya registrado en las economías desarrolladas, al mostrar estas un débil crecimiento de apenas un 1,5%, mientras que las economías emergentes lo hicieron a un ritmo promedio de 3,6%.

En relación a la región de America Latina, se tiene la precisión de que el año 2016 cierra con una encogimiento de 1,1%, como resultado de que América del Sur se produjo una apreciable desaceleración por el orden -2,4%, en tanto, las economías del Caribe lo hicieron en un 1,7%, pero la situación no fue peor por el desempeño del 3,6%.en el PIB de Centroamérica. Dado que todas las proyecciones plantean que la economía mundial mantendrá un escenario de bajo crecimiento del PIB, entonces, la región será impactada por el desempeño económico global, lo que puede interpretarse que en el corto plazo la economía de la región estará subordinada a los riesgos e incertidumbres que se observarán a escala planetaria.

Tal realidad plantea una gran preocupación para la economía de la región si tomamos en consideración que la contracción del 1.1% pone de manifiesto que esto marca la primera recesión bianual en más de tres décadas. La esperanza de una mejora de la región, entonces, están cifradas de cara al 2017, que es donde se prevé que la economía regional crezca un 1,8% y logre expandirse en el 2018, aunque ello dependerá en gran medida de la fortaleza de los mercados externos y la capacidad de abordar los desafíos macroeconómicos ya que los mercados domésticos y la demanda interna ya no son suficientes para contribuir al crecimiento.

En relación a la región de America Latina, se tiene la precisión de que el año 2016 cierra con una encogimiento de 1,1%

Este panorama resulta más sombrío para America latina si se toma en consideración que el número de personas en situación de pobreza creció en 2.8 millones de pobres más en 2016, en comparación con 2013, lo que arroja la decepcionante cifra de 175 millones de personas, de los cuales 75 millones están en una situación de indigencia. Tal escenario nos está indicando que la tasa regional de pobreza habría aumentado a 29,2% de los habitantes de la región y la tasa de indigencia en 12,4%, lo que significa que durante el periodo 2015-2016 aumentó el número absoluto de personas pobres, por primera vez en una década en la región.

Los persistentes y elevados índices de inequidad y pobreza de América Latina permiten ser interpretados, al igual que tres décadas atrás, como resultado de la insuficiencia dinámica de la región cuando la tasa de crecimiento económico crecía poco con relación a la tasa de crecimiento de la población, que crecía mucho. Esto así, ya que la presencia de la desaceleración económica después de 15 años de bonanza, está empujando a que exista una población entre 25 y 30 millones de ciudadanos que se encuentran hoy en vulnerabilidad de caer en la pobreza, esto es, que uno de cada tres latinoamericanos está en riesgo de recaer en la pobreza debido a la desaceleración en el crecimiento económico.

A la luz de la razón, la situación de desigualdad y pobreza predominante en América latina es una de las consecuencias directa del bajo crecimiento del PIB mundial cuya contracción profundiza la inequidad y el malestar socioeconómico en la región.

A la luz de la razón, la situación de desigualdad y pobreza predominante en América latina es una de las consecuencias directa del bajo crecimiento del PIB mundial cuya contracción profundiza la inequidad y el malestar socioeconómico en la región. Pues se alberga un panorama esperanzador de cara a las expectativas proyectadas de un crecimiento del PIB para el 2017, con un mayor y satisfactorio dinamismo en un contexto donde la economía mundial crezca en torno al 2,7%, fruto de un notable desempeño tanto de las economías emergentes como de las desarrolladas.

Para alcanzar un mayor progreso será determinante el desempeño de las economías desarrolladas para este 2017, ya que se espera un crecimiento promedio del 1,7%, lo que resulta alertador para retornar a un patrón de crecimiento acorde con las expectativas de un avance satisfactorio para las economías emergentes. En ese orden, la economía de los EE.UU sería la de mayor dinamismo, con una tasa de crecimiento esperada del 1,9%, mientras que la zona del euro presentaría una tasa de crecimiento del 1,7%, en tanto, el crecimiento económico del Japón, por su parte, se aceleraría hasta una tasa del 0,9% en 2017.

El repunte esperado de la economía mundial estaría en función de la expansión prevista en el comercio mundial.

El repunte esperado de la economía mundial estaría en función de la expansión prevista en el comercio mundial, del cual se espera un aumento de la tasa de crecimiento en su volumen en un rango entre el 1,8% y el 3,1%. Este dinamismo en el comercio mundial estaría explicado por factores multifactoriales como una mayor demanda agregada mundial y un mayor crecimiento de las cadenas globales de valor, variables estas que favorecen a las economías emergentes y al crecimiento del PIB mundial.

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