El debate sobre las consecuencias de las políticas de Donald Trump en el ámbito del comercio internacional escala de tono y el indicador que sirve para medir los intercambios de Estados Unidos pone en evidencia la dificultad que va a tener el nuevo inquilino en la Casa Blanca para llevar la balanza a una situación de equilibrio. El ejercicio se cerró con un déficit de 502.300 millones de dólares, el más alto desde 2012, pero en el caso de México marcó el máximo en cinco años.
El déficit global de EE UU registró un ligero incremento que rondó el 0,5% cuando se compara con el desfase de 2015. Pero es suficiente para alimentar la retórica proteccionista que aupó a Trump a la presidencia. La brecha comercial se explica porque las exportaciones cayeron más rápido que las importaciones, por el efecto de la apreciación del dólar estadounidense y de la debilidad económica mundial. La apreciación de la divisa resta competitividad a los productos estadounidenses.
Por países, el déficit comercial con México ascendió a 63.200 millones. En su caso es el nivel más alto desde 2011, tras registrar un incremento del 4,2% en un año. Donald Trump amenaza con imponer un elevado arancel a los productos importados desde México por firmas estadounidenses, como automóviles. También quiere revisar los términos del acuerdo de libre cambio NAFTA, para poner freno a la deslocalización de empleo y a prácticas comerciales desleales.
El presidente de EE UU habló la semana pasada de añadir una F a la sigla que da nombre al tratado, que correspondería a comercio justo, fair, y no solo libre, free. Y en su primer día ya en activo, firmó un decreto para descolgarse del acuerdo de asociación del Transpacífico que negoció su predecesor Barack Obama. El dato del Departamento de Comercio muestra, sin embargo, que la brecha comercial con China se redujo un 5,5% en el año.
Es su principal socio comercial, con intercambios por valor de 347.000 millones. Goldman Sachs publicó esta semana una nota advirtiendo a la administración que preside Donald Trump sobre los riesgos de tensar demasiado la cuerda.
En los mismos términos se pronunció el fundador de Alibaba, Jack Ma. “Si el comercio se para, empieza la guerra”, alerta. El empresario chino se reunió con el presidente en Nueva York antes de la toma de posesión.
Peter Navarro, el asesor directo de Donald Trump en materia de comercio, propone un arancel de hasta el 45% para productos fabricados en China como el acero y maquinaria. Washington espera que con esta retórica que Pekín mueva ficha y adopte medidas que permitan allanar el terreno de juego. Si no hay una reacción positiva al otro lado del Pacífico, amenaza con imponer la tarifa a todos los productos importados chicos. Ahí el temor es una respuesta con penalizaciones similares.
La última vez que la balanza comercial de EE UU estuvo en superávit fue durante la presidencia de Gerald Ford, hace cuatro décadas y media. Los economistas comparten el principio de que el republicano quiera elevar las exportaciones. El efecto lastre del déficit comercial se vio en el dato de crecimiento económico en el cuatro trimestre. Pero no comparten el método que plantea Trump, porque es contradictorio con el principio sobre el que sustenta su plan económico.
El déficit de Estados Unidos en su intercambio de bienes y servicios con los países de América Latina y el Caribe subió un 32 % hasta julio del 2016 y se ubicó en los 2.810 millones de dólares, según el Departamento de Comercio. El déficit con la región representó en julio pasado el 3,9 % del déficit en el comercio de bienes estadounidenses, que en ese mes sumó 70.444 millones de dólares.
En los siete primeros meses del año pasado, el déficit estadounidense con América Latina y el Caribe sumó 20.151 millones de dólares, casi un 46,9 % menos que el saldo del mismo período en 2012 cuando sumó 37.965 millones de dólares.
El déficit de EE.UU. en su comercio de bienes con México bajó de 4.793 millones de dólares en junio a 4.122 millones de dólares en julio. En los siete primeros meses del año 2016 el déficit estadounidense ha sumado 31.767 millones de dólares, comparado con los 39.202 millones en el período similar de 2012.
Asimismo, el superávit de EE.UU. en su comercio de bienes con Argentina subió de 479 millones de dólares en junio a 600 millones de dólares en julio. Entre enero y julio del año 2016 EE.UU. acumuló un saldo positivo de 3.220 millones de dólares comparado con uno de 3.450 millones de dólares en los siete seis primeros meses de 2012.
El superávit estadounidense con Brasil subió de 1.573 millones de dólares en junio a 1.689 millones de dólares en julio. Entre enero y julio EE.UU. sumó un superávit de 9.5480 millones de dólares, comparado con los 4.454 millones de dólares en igual período del año anterior.
En su comercio de bienes con Chile, EE.UU. pasó de un superávit de 904 millones de dólares en junio a uno de 727 millones de dólares en julio. Entre enero y julio el saldo positivo de EE.UU. ha sido de 3.132 millones de dólares comparado con uno de 4.846 millones de dólares en el período similar de 2012.
El déficit estadounidense con Colombia pasó de 519 millones de dólares en junio a 561 millones de dólares en julio. Entre enero y julio EE.UU. tuvo un déficit de 3.016 millones de dólares, comparado con uno de 5.789 millones de dólares del mismo período de 2012.
El déficit de EE.UU con Venezuela subió de 1.240 millones de dólares en junio a 2.302 millones de dólares en julio. En los siete primeros meses del año 2016 el déficit estadounidense ha sumado 10.965 millones de dólares, mientras que en el mismo periodo de 2012 era de 12.793 millones de dólares.