Daris Javier Cuevas
Todos están de acuerdo que el crecimiento económico se refiere a la expansión que registra el PIB en un momento específico, pero que cuando esto se produce la cantidad de bienes y servicios aumenta como tal. Por el contrario, nos damos cuenta que el PIB no está creciendo cuando los bienes y servicios que el consumidor demanda son precarios para encontrarlos, por tanto, es más fácil percibir la desaceleración que la expansión del PIB.
Pero es que cuando la economía crece, los niveles de vida tienden a ser más favorable, sin embargo, los mismos se alcanzan con cierta gradualidad, razón por el cual pocas gentes lo perciben en lo inmediato ya que no se trata de una relación directamente proporcional al crecimiento del PIB. Si la economía de un país crece a un ritmo lento, o no crece, la ciudadanía, entonces, no habría conseguido los bienes y servicios al momento de demandarlos.
Al respecto, un ejercicio de inteligencia nos lleva a reflexionar que si suponemos que la economía no creciera, estaríamos ante la presencia de menos bienes y servicios, entonces, la cantidad de personas que tendrían que compartir esos bienes y servicios seria mayor, se genera escasez y crece la presión por la demanda, y es ahí donde se reconoce el valor del crecimiento. Por igual, si pensamos de manera rápida en la cantidad de personas que están en los barrios, en los lugares de comida, en las calles, autopistas, los colmadones, estos no están por que haya un exceso de bienes y servicios, sino porque hay demasiadas personas que pueden ser consumidores que reciben ingresos derivado del crecimiento del PIB, aunque se reconoce una distribución desigual de la riqueza.
Los economistas saben perfectamente que el tamaño de la población juega un rol principal en una economía, donde si la población crece a un ritmo mayor que el PIB, entonces, estaríamos frente a un desastre terrible de una expansión exponencial de la pobreza, tal como ya lo advirtió hace años el sacerdote y economista Robert Thomas Malthus. Si se analiza la evolución de las últimas tres décadas del crecimiento de la economía dominicana nos vamos a encontrar que la tasa de crecimiento de la población tiene un patrón de 2.1%, en promedio, lo que resulta inferior a la tasa promedio en que ha crecido el PIB, lo que arroja luz para entender mejor las cifras macroeconómicas y su impacto.
La variable demográfica es muy relevante al momento de valorar el crecimiento del PIB, esto así, porque para interpretar este en detalle, es de rigor el saber que la alimentación, la vestimenta y el alojamiento adecuado estarán en función del nivel de comportamiento que tenga la economía. Pues cuando la economía crece, tales variables pueden ser satisfecha, pero si lo que se produce es una desaceleración, la insatisfacción brota por si sola y se expresa en inconformidad masiva que al explotar rompe con la intranquilidad politica y la perturbación económica, conduciendo a una inestabilidad.
Es cierto que al medir el PIB de un país, existen deficiencias muy pronunciadas, sin embargo, por esa razón en todos los países se hacen revisiones permanentes inevitables de las cifras.
Las limitaciones y deficiencias más frecuentes que se admiten al calcular el PIB es las propias revisiones de los datos que modifican la evaluación de la economía, la no incorporación de la economía informal, las actividades del tiempo libre y el trabajo domésticos que supera a los restaurantes en la preparación de alimentos. Es una inmensa cantidad de actividades que no forman parte del cálculo del PIB que lo hacen un poco de limitaciones y lo que significan las actividades ilegitimas como mercado negro, lavado de activos y ventas ambulantes, en conjunto constituyente la denominada economía subterránea. Es que la medida del PIB en ocasiones pasa por alto la mejora en la calidad de los bienes y servicios y como impacta la economía subterránea en la calidad de vida de las personas que no entran en la economía formal.
Como ya se sabe, la medición del crecimiento del PIB es coyuntural, pero se ha generalizado de que ese crecimiento ha de traducirse en lo inmediato en una reducción de la pobreza, el cual no se corresponde ya que esta tiene características coyunturales cuya mitigación ha de responder con medidas de politica económica de mediano y largo plazo para lograr los resultados deseados.
Pero es que la politica económica coyuntural pretende como objetivo, el logro de un crecimiento estable y sostenido de la economía con efectos de corto plazo.
En definitiva, en la medición del PIB se procura obtener con precisión que tanto crece la economía de un periodo a otro y el impacto que ese crecimiento tiene en el mercado laboral. Por igual, se hace comparación de que tanto se logra crecer en comparación con países de igual nivel estructural ya que hay que tener mucha cautela con estas comparaciones ya que al comparar dos o más países, el que tiene el mayor nivel de PIB no necesariamente significa que esta mejor que el que tiene un PIB inferior, es ahí donde es deseable alcanzar un nivel de crecimiento satisfactorio.