Con la encomienda de completar la obra de Juan Pablo Duarte, es decir la Independencia total y plena de nuestro paìs, nace el Partido de la Liberación Dominicana el 15 de diciembre de 1973, en un Congreso Constitutivo que se honró precisamente con el nombre del Patricio.
Allí, don Juan, pronuncia su celebré discurso constitutivo, en el que plantea las directrices que por mas de cuatro décadas han normado el discurrir de la organización política mas trascendente en la historia dominicana contemporánea.
En uno de sus escritos, Bosch definió a Juan Pablo Duarte como “un hombre de fe”, al apuntar que sólo quien tuviera ideales y confianza a toda prueba podía estar convencido de que con una base social tan endeble podía emprenderse una lucha que culminara en la creación de un nuevo Estado en la América Latina.
Bosch destacaba la firme convicción del Padre de la Patria en edificar un Estado independiente en territorio pequeño, con escasa población y débiles medios de producción.
Es así, que el accionar político del PLD está vinculado de manera indisoluble a los ideales que motivaron a los verdaderos independentistas que se dieron cita la noche gloriosa del 27 de Febrero de 1844, bajo la guía de Juan Pablo Duarte.
Ante la ausencia por estar en el exilio del líder del movimiento patriótico La Trinitaria, los convocados contaron con la dirección de Francisco del Rosario Sánchez y llevados por el arrojo de Matías Ramón Mella que disparó el Trabucazo libertario proclamaron la separación de de Haiti.
Acorde con los criterios establecidos por Juan Bosch, creador de la única interpretación integral de la sociedad dominicana, rigurosa por demás, el académico Franklin Almeyda Rancier, apunta que sobre la base del predominio del sector de los hateros, liderados por Pedro Santana, la República Dominicana no nace como un verdadero estado republicano e independiente.
Explica que la Constitución que se proclamó el 6 de noviembre de 1844 no fue la escrita por Duarte y los Trinitarios; quienes fueron desplazados por los hateros, un grupo social oligárquico dedicado a una actividad precapitalista de lo más atrasada en su época, como era la explotación de ganado suelto en los montes de territorios comuneros (tierra de nadie).
Los hateros eran los actores principales de una economía de capitalismo tardío, desarrollaban sus vidas en ranchos de cana, piso de tierra, hamacas y catres como camas, cocinaban en fogones de leña y bajo ningún concepto creían en la formación de un Estado independiente, fundamentado en instituciones democráticas.
En contraposición, los Trinitarios e independentistas liderados por Duarte, eran en su mayoría productores, también a pequeña escala, de renglones como tabaco, madera preciosa, cacao, café y otros productos del agro.
Su inspiración ideológica les venía de las corrientes independentistas que primaban entonces en el mundo moderno, aspiraban a formar un Estado republicano e independiente.
Para 1844, la sociedad dominicana no sobrepasaba los 125 mil habitantes, la mayoría rural y de baja influencia social.
Hay que destacar que los hateros y su líder Pedro Santana a la cabeza, mantenían una influencia determinante sobre los campesinos, gracias a que eran sus subordinados sociales y políticos. Esa gravitación les ayudó decididamenre a quedarse con el control del gobierno.
Pedro Santana, caudillo hatero, persiguió, expulsó y en muchos casos fusiló a los Trinitarios, y como muestra mas fehaciente de su falta de adhesión a la idea de la Independencia, 17 años anexó la Republica a la corona española, lo que desató la Guerra Restauradora en 1863.
Los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana se han empleado a fondo en la tarea de modernizar el Estado republicano mediante la implementación de reformas trascendentales en el orden institucional, sobreponiéndose a la resistencia activa de sectores atrasados.
Resulta innegable que dentro de esos propósitos, las gestiones peledeístas al frente del Estado han obtenido éxito marcado al estimular la estructura económica del país, ya que han triplicado el Producto Interno Bruto y elevado a grado optimo la capacidad de servicio de las instituciones publicas.
Empeñado en completar la obra de Duarte, y con el innegable éxito de crear un marco jurídico moderno y garantizar la estabilidad macro y el mayor crecimiento económico en el ámbito regional, el PLD se concentra también en el objetivo de viabilizar la equidad y mejor distribución de la riqueza mediante el impulso a la Educación y capacitación de las grandes masas.
Los dirigentes y miembros del PLD deben tener presente en todo momento que Don Juan Bosch creó esta organización para completar el ideal duartiano de una República independiente y soberana.
El 26 de enero de 1844, Juan Pablo Duarte cumplía 31 años, estaba en Curazao, procedente de Venezuela, a donde fue expulsado por las autoridades haitianas, debido a sus actividades políticas.
Cinco semanas después de su cumpleaños, Duarte recibe la noticia de que el 27 de febrero había quedado establecida la República Dominicana y la invitación de sus compañeros trinitarios para que fuera a dirigir los destinos del país.
Juan Bosch indica que Duarte desconocía, empero, que en esos momento los hateros pugnaban para colocar en el liderato del nuevo país a Pedro Santana, designado general de la República por aclamación promovida a insinuaciones de Tomás Bobadilla.
“Así pues, antes de que Duarte saliera de Curazao hacia Santo Domingo había comenzado a la luz pública la lucha por el poder en nuestro país. ¿Por qué a la luz pública?. Porque esa lucha estaba en progreso desde el año anterior, pero se mantenía oculta”, señala Bosch.
Sostiene que una expresión de esa lucha de clases entonces soterrada fue precisamente la expulsión de Duarte por las autoridades haitianas.
Jean Pierre Boyer había renunciado a la presidencia de Haití el 13 de marzo de 1843, forzado por la llamada revolución de La Reforma. Lo que hoy es la República Dominicana era parte de Haití. La revolución de La Reforma fue un movimiento organizado y dirigido por la pequeña burguesía haitiana, que en esa oportunidad tuvo de aliada a la pequeña burguesía dominicana.
Ahora bien, los reformistas de Haití negociaron el respaldo de los trinitarios dominicanos, pero no sabían que éstos se proponían separar la antigua parte española de la isla; y tan pronto como el gobierno reformista de Charles Herard lo supo, empezó la persecución de los trinitarios.
Por su parte, los hateros dominicanos habían tomado posición frente al nuevo gobierno haitiano, movimiento que se produjo impulsado por la naturaleza social de ese nuevo gobierno de Haití, que era opuesta a la naturaleza social de los hateros.
Fue así como vino a suceder que a mediados de 1843 los hateros y los pequeños burgueses trinitarios se hallaron en un mismo campo político: ambos tenían como enemigo al gobierno haitiano y en consecuencias ambos necesitaban unirse.
Duarte había entrado en contacto con los anti-haitianos del sector hatero desde mediados de 1843, con lo cual había establecido la alianza de la pequeña burguesía trinitaria con los grandes propietarios, entre los que se hallaban tanto Juan Esteban Aybar y Merced Marcano como el que después sería el general Pedro Santana. Esa alianza era absolutamente necesaria para llevar a cabo las tareas de la Separación.
La lucha comenzó de manera oculta y se manifestó públicamente tan pronto se produjo la acción del 27 de Febrero. A partir del primer momento, Duarte fue la víctima de los golpes que daba el sector hatero porque el joven líder de La Trinitaria era la representación de la pequeña burguesía nacional, y era por tanto la encarnación de los intereses y las aspiraciones de esa capa, opuestos a los del grupo de los hateros, según explica Bosch.
Señala que Duarte tuvo una vida patética a partir de su primer exilio porque el sector hatero le identificó ciertamente como el representante autentico de de una capa social que en ese momento de nuestra historia era la más avanzada en el orden político. Con el golpeo a Juan Pablo Duarte, los hateros golpeaban a toda la pequeña burguesía progresista del país.
Con la alianza de trinitarios y hateros, las enfrentamientos por el poder se extendían a toda la isla, porque se realizó para luchar contra los haitianos. A partir de la Independencia, ambos sectores comenzarían las disputas por el poder dentro de los límites de lo que iba a ser la República Dominicana.
Dentro de la lucha en el frente más amplio – la de la separación de Haití – empezó a librarse otra, la de los dos sectores de la sociedad dominicana. Trinitarios y hateros, que se unieron para separar el país de Haití, y a la vez comenzaron a luchar por el control político cuando se produjera la separación.
Ahí tenemos un ejemplo dominicano de lo que en estos tiempos ha sido definido con los términos de “Alianza y lucha a la vez”, subraya Juan Bosch.
“Ningún nombre más apropiado que el de Juan Pablo Duarte para bautizar el Congreso Constitutivo de un Partido que aspira a terminar la obra que él comenzó cuando juramentó a los componentes de la célula inicial de la Trinitaria hace hoy exactamente 135 años y 6 meses”, dijo Juan Bosch en su discurso durante la Asamblea Constitutiva del PLD el 15 de diciembre de 1973.
En tal ocasión, dividió en dos la doctrina del partido naciente, enunciándola así: “El PLD se propone terminar la obra que empezó Juan Pablo Duarte”, para a seguidas precisar que a la segunda parte de la doctrina le correspondería hablar de los derechos sociales de los dominicanos, a los cuales no se refirió Duarte porque en su época no se pensaba, ni aquí ni en la mayoría de países, en la existencia de tales preceptos.
Juan Bosch llama la atención ante la realidad de que Juan Pablo Duarte tuvo el arrojo de luchar para establecer una república en un territorio pequeño, deshabitado e incomunicado interior y exteriormente, “para creer eso era necesario tener una fe inconmovible en la capacidad de lucha del pueblo dominicano, y Duarte la tuvo”, subraya.
Pero aclara que una cosa es creer, y otra dedicarse a convertir esa convicción en realidad, y Duarte tuvo esa virtud., pero para hacerlo tuvo que escoger un método de organización de los dominicanos que pudiera ser efectivo.
“Lo que debe sorprendernos es que el método escogido fuera el de fundar una asociación secreta formada por doce hombres, todos jóvenes, que el propio Duarte escogió tomando en cuenta sus condiciones intelectuales, morales y hasta físicas; es decir, tomando en cuenta su calidad”, resalta Juan Bosch.
Don Juan significó que para Duarte, el plan de lucha tenía que ser organizado a partir de la calidad política y humana de los que iban a dirigirla.
No obstante, Juan Bosch se pregunta si Duarte escogió ese método de manera consciente o por instinto.
“Lo escogió por instinto, ya en ese tiempo no podía saber que hay un proceso dialéctico que convierte la calidad en cantidad, función que les tocaba a los trinitarios, doce jóvenes elegidos porque tenían cualidades (calidad) que les permitirían arrastrar a muchos hombres (cantidad) a las filas de los partidarios del establecimiento de la República Dominicana”, expresó el compañero Bosch.
La Trinitaria fue fundada por nueve miembros el 16 de julio de 1838: Duarte, Jacinto de la Concha, José María Serra (que fue el único que dejó escrito datos sobre la Trinitaria), Pedro Alejandrino Pina, Juan Isidro Pérez, Félix María Ruiz, Felipe Alfau y Benito González.
Poco después, quedaron incorporados a la Trinitaria Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Mella y Vicente Celestino Duarte, el hermano del fundador; y a esos tres se les dio el rango de coroneles de los ejércitos de la República, que iban a ser creados seis años después, y no por los trinitarios sino por Santana, mientras a Duarte se le dio el de general en jefe.
La Trinitaria, por otra parte, quedó organizada por cuatro grupos de tres miembros cada uno. Cada uno de los miembros se comprometió a conquistar hombres para la acción libertadora o separatista sin decirle a ninguno de los conquistados que había por lo menos diez grupos más iguales a ese del cual él formaba parte.
Bosch observa que no hay constancia histórica de que Duarte formara uno de esos grupos, cosa que se explica porque seguramente a él le tocaría la tarea de dirigir a sus once compañeros.
“Fue el hecho de que once trinitarios formaran once grupos de partidarios de la Independencia lo que convirtió la calidad de los once trinitarios en la cantidad de los que años después iban a participar en la fundación de la República Dominicana y en las luchas armadas contra Haití, que iban a durar hasta 1855”, concluye.