Hablan los hechos

Adecuando al PLD a los nuevos tiempos

El PLD requiere unidad de acción hacia afuera y debate productivo a lo interno

No se trata de la eterna cuestión de que si lo nuevo se opone a lo viejo, sino de partir de la realidad de que la política implica choques de ideas, diferencias de criterios.

Tal como plantea el doctor en Teoría Política, Víctor Alonso Rocafort, profesor de las universidades de Alicante, Complutense y Autónoma de Madrid, por más alianzas que trancemos, existe una pluralidad radical que insiste en recordarnos que cada ser humano es diferente y único en sí mismo.

Las diferencias no solo son físicas y de temperamento, sino que se ven matizadas por la trayectoria de vida de cada quien, por tanto, es preciso reconocer la brillantez de nuestro Líder Histórico y Fundador, Juan Bosch, al proponer el método de la Unificación de Criterios para garantizar la unidad de acción del partido que nacía en 1973.

Y es que a partir de la conducción correcta de estas diferencias, se propicia la oportunidad del desarrollo, sobre la base de debates bien llevados, ya que somos capaces de unirnos alrededor de puntos en común, que nos vinculan sobre el ideal de alcanzar un país adelantado y una vida digna y plena para nuestra gente.

En el Partido de la Liberación Dominicana, como en todo conglomerado social la disidencia es parte de la cotidianidad, no es posible que pensemos igual en todo, y los mecanismos orgánicos ofrecen las garantías para que cada quien se exprese según sus criterios.

No obstante, es vital tener en cuenta las enseñanzas de nuestro fundador, plasmadas en los materiales educativos sobre Organización y Disciplina, que aluden a los peligros del chisme y el grupismo.

En tal sentido, los Estatutos y Métodos del Trabajo del PLD pueden ser catalogados como antídotos ideales para prevenir vicios y deviaciones, tales como la calumnia y la mentira, y en cambio promover y servir de plataforma para las discusiones de carácter dialectico.

Hay que reconocer, sin embargo, que la Dirección Nacional del PLD ha sido sabia, eficaz y oportuna en la iniciativa de modernizar las estructuras partidarias y adecuarlas a los nuevos tiempos y retos.

Mientras los demás partidos siguen modelos anquilosados, el PLD, con visión de futuro, supo sacudirse y realizar las transiciones que le han llevado a constituirse en el sosténdel sistema democrático dominicano.

A todo esto, hay que añadir que el sobresaliente desempeño de los gobiernos peledeístasen la misión indeclinable de dirigir al país por los senderos del progreso y el desarrollo, y mantener la estabilidad económica, apuntalan la posición de liderato que mantenemosen el escenario político partidista.

Por eso, la eficiencia en identificar la simple disensión en el enfoque o en las ideas de la traición alevosa resulta verdaderamente crucial para un partido como el PLD, que tiene en sus manos la confianza del pueblo y los destinos sagrados de la Patria.

Cuando la organización, por medio de sus mecanismo democráticos de consulta interna,ha depositado la confianza en uno de sus exponentes para que represente sus divisas en las contiendas electorales, y en el caso de quienes aspiraron en rol de precandidatosaunque no logran la postulación, se trata de un aval de máximo compromiso moral, y aquel que lo traicione debe ser sancionado con la expulsión definitiva.

Los Estatutos del PLD establecen desde el nacimiento de la organización que el destino de los traidores y violadores de la disciplina partidaria debe estar en manos de los organismos a los que pertenecen.

Para los casos no extremos de indisciplinas y violaciones a los métodos de trabajo, es oportuno referir la carta a todos los compañeros que recién envió el miembro del Comité Central y uno de los fundadores del PLD, JoaquínGeronimito, actual embajador de la Republica Dominicaen Cuba.

Tras reconocer que la obra de 20 años de Gobierno del PLD ha sido grandiosa y paradigmática, Gerónimo apunta que parecería que la entidad es ajena a la crítica y la autocrítica, en pro de corregir sus errores.

Gerónimo sostiene que independientemente del proceso de apertura y modernización del PLD. Iniciado a partir del 2002, hay cinco cosas de su estructura original que nunca debieron ser cambiadas.

Las cinco cosas que nunca debieron haber sido cambiadas son las siguientes:

1) Lo colectivo-orgánico por lo individual-grupal;
2) El centralismo democrático por el centralismo burocrático;
3) La educación política por el clientelismo político;
4) La unificación de criterios por la negociación de intereses; y
5) La autocrítica por la autocomplacencia.

Al enfatizar sobre el quinto punto de su lista, el cambio de la autocrítica por la autocomplacencia, Gerónimoconsideró que podría ser el origen y la cura de todos los males del partido.

Indicó que ese método se implementó como uno de los principios fundamentales del PLD desde su inicio.

“La conducta individual, lo mismo que la ejecución de toda tarea política, desde la más elemental hasta la más compleja, debía ser sometida al riguroso método de la crítica y la autocrítica”, expresa.

Recordó que aquellos peledeístas que se mostraban renuentes a reconocer sus propias faltas, recibían en cambio la crítica objetiva y directa, por parte de sus compañeros, pero siempre sana y constructiva.

Lamenta que 15 años de muchos éxitos en el ejercicio del poder político han inducido al PLD a trastocar el sano método de la autocrítica por el vicio pernicioso de la autocomplacencia.

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