Opinión

Falacia y política

Aquellos altos directivos, los de nivel medios o simples militantes políticos que se colocan en una argumentación engañosa, para intentar dañar a las personas que les adversan, encubriendo sus intenciones con el interés de ocultar sus reales objetivos, entran el calificativo de falaz al que quiero dedicarme en la presente edición de las ideas que he venido planteando a través de este medio de comunicación partidaria.

No hay que descubrir de nuevo nada, para uno darse cuenta de la pobreza que se evidencia en las medias verdades, que vienen siendo esgrimidas desde los litorales de aquello que hoy marchan pidiéndole al gobierno que cese la supuesta impunidad que argumentan se presenta frente a la corrupción administrativa pública. Creo que el gobierno está siendo víctima de falacias reinventadas desde los litorales de la oposición, la que sentada en su realidad, no tiene posibilidades reales de ganar las elecciones del año 2020.

Lo que sorprende es, que desde el gobierno se haya estado tan pasivos ante el cumulo de falacias que se han venido expresando. Decir e intentar que el pueblo se lo crea, por ejemplo, que “se quiere hacer daño a dirigentes de la oposición incluyéndoles el caso ODEBRECH,” es un argumento insostenible. Así como esta falacia, se han estado esgrimiendo decenas de mentiras inauditas, ante la falta de respuesta contundente desde el gobierno o desde el partido.

Desde el principal partido de oposición se ha venido trabajando en la sostenibilidad las actividades que se desarrollan en distintas localidades semana tras semana, en donde personajes involucrado en el caso principal levantado como un estandarte por los que marchan vestidos de verde, protagonizan dichos eventos con un cinismo increíble.

Sabemos, que la falacia es utilizada como arma política, para ver si pueden ser logrados objetivos y metas que no han podido conseguirse a través de las elecciones. Es un intento conspirativo que trabaja en la percepción de la población más allá de Paul Joseph Goebbels.

Desde Aristóteles hasta Churchill se cree que la política es el arte de lo posible, es esa la razón de ser de las normas establecidas por las reglas del juego democrático. Es un deber cívico del gobierno, no dejar que la política se salga de las normas que se han logrado establecer a un alto costo de sufrimiento de la familia dominicana.

Hay que evidenciar en forma objetiva ante los ojos y los oídos de los dominicanos, las intenciones dañosas de mucha gente que desde la oposición quiere crear una situación falaz sobre la corrupción, excluyéndose ellos de la práctica ignominiosa de ese flagelo. Poco a poco -y debo decir que infelizmente inició en el interior del PLD- la política se ha venido convirtiendo en algo frustrante y complicado por demás a través del arte de política convertida en falaz, tratando de voltear la pirámides de una forma apasionada y con unas actitudes artísticas que entran en el cinismo, volteando los hábitos de la praxis e imponiendo un lenguaje mentiroso, que argumenta en forma canallesca, construyendo mentiras y enterrando verdades.

Quiero pasar por ingenuo, antes de creer que estas falacias han venido a crear el caldo de cultivo de una nueva re postulación, porque creo que es un experimento altamente nocivo a la salud de la democracia.

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