omo en toda agrupación humana, en el Partido de la Liberación Dominicana, es habitual el choque de ideas, la confrontación de posiciones, ya que es imposible que todos los compañeros tengamos el mismo enfoque y posición todo el tiempo, en todos los temas.
Más aun, los mecanismos orgánicos ofrecen las garantías para que cada peledeísta se manifieste de acuerdo a sus puntos de vista y criterios particulares.
Debemos partir de la realidad indiscutible de que cada ser humano es diferente y único en sí mismo.
Ahí radica la genialidad de nuestro líder histórico al proponer y lograr establecer, desde el incio del partido, como un eje fundamental el método de la unificación de criterios.
A partir de los debates bien llevados, se canaliza la oportunidad del desarrollo, ya que los peledeistas hemos mostrado a lo largo de nuestra trayectoria ser capaces de unirnos alrededor de puntos en común, sobre el ideal de alcanzar un país adelantado y una vida mejor para nuestra gente.
Dentro de esa dinámica, es vital sopesar las enseñanzas de nuestro fundador, plasmadas en los materiales educativos sobre Organización y Disciplina, que aluden a los peligros del chisme y el grupismo.
Pero los Estatutos y Métodos del Trabajo del PLD constituyen el mejor antídoto para prevenir vicios y deviaciones, como la calumnia y la mentira, y en cambio sirven de plataforma para las discusiones de carácter dialéctico.
La Dirección Nacional del PLD ha sido sabia, eficaz y oportuna en la iniciativa de modernizar las estructuras partidarias y adecuarlas a los nuevos tiempos y retos.
El PLD, con visión de futuro, ha sabido realizar las transiciones que le han llevado a instituirse en el sostén del sistema democrático dominicano.
Por encima de las problemáticas circunstanciales, es una realidad que el PLD se constituye hoy en la única entidad que funciona de manera real y plena como proyecto partidista en el escenario político.
Como cierto es también que más de 20 años después de ejercer por primera vez el mando desde el gobierno Central, el PLD sería el único referente, y por tanto, sostén del sistema de partidos en esta nación.
Es por eso que las decisiones que adopta la dirección de PLD y que afecten su estructura orgánica, sus procesos internos, métodos de trabajo y lineamientos políticos, repercuten a su vez en forma determinante en el modelo democrático de todo el país.
Para entender la razón de la principalía del PLD, en primer lugar hay que partir de la fortaleza de la estructura forjada por Bosch y sustentada durante años por la militancia de la organización.
Con esta configuración como plataforma, surgen y se desarrollan los liderazgos modernos del PLD, que tienen como expresiones más elevadas a Leonel Fernández y Danilo Medina.
Por su nivel de conciencia y responsabilidad política, estos dos líderes han actuado en los momentos cruciales de la historia reciente dominicana con sentido de cuerpo, y en esa virtud, mostrado la disposición de que el PLD alcance o preserve el poder, aún a costa de sacrificar aspiraciones personales.
Podemos observar entonces que el Comité Político del PLD preserva como método de trabajo esencial el criterio de equipo, y sobre esa base propulsa el desempeño exitoso en materia electoral y en otras áreas estratégicas.