Opinión

Caos en las Redes Sociales

La semana pasada fue corta y tormentosa debido al paso por El Caribe y Estados Unidos del poderoso huracán Irma, pero, aparte de los daños materiales y de pérdidas de vidas humanas que nos dejó el fenómeno, aún sufrimos los efectos de un gran desorden mediático, especialmente en medios latinoamericanos impresos, digitales y en las Redes Sociales.

Ejemplo de ello es la publicación que hiciera el periódico El Mercurio de Chile, presentando una fotografía de los destrozos de Irma en la isla de San Martín con el siguiente titular: “Huracán Irma devasta Haití y República Dominicana”. Un sensacionalismo irresponsable porque eso afecta la imagen de nuestro país, cuya economía depende en gran parte del turismo.

Pero donde el caos de la comunicación tiene mayor expresión es en la Redes Sociales, donde todo el mundo asume un rol de comunicador y muchos suben noticias falsas para buscar protagonismo, otros para dañar la imagen o posiblemente dirigidas a gestionar donaciones ante la “tragedia”. El periódico Hoy del 11 de septiembre denunció lo siguiente: “Una fotografía tomada por HOY en 2007, para reflejar las inundaciones causadas por la tormenta tropical Noel en los barrios situados a orillas del río Ozama, está siendo empleada en las redes sociales de medios de comunicación y personas particulares para ilustrar los destrozos causados por el huracán Irma en Cuba”.

Otro ejemplo peor es el que encontramos en Twitter en la cuenta de @Joako815, quien denuncia que un video sobre la inundación del aeropuerto de México “es usado por director de redes sociales de Trump como si fuera de Miami”. Si así andan las redes sociales a ese nivel ¿qué podemos esperar de la gente de a pies? Hasta yo cometí el error de enviarlo a un grupo muy importante de mis contactos.

Este desorden cada día empeora porque pocas personas estamos respetando las normas básicas de comunicación en estos medios, a tal punto que la mayoría enviamos todo los que nos llega a grupos y listas de difusión de Whatsapp sin confirmar su contenido y sin respetar la naturaleza de muchos de ellos. De ahí que algunos miembros de grupos no duran mucho tiempo para salirse porque los cargamos de mensajes que en la mayoría de los casos no van con el interés para el cual se creó el grupo o la lista. En el caso de Facebook se nos olvida que el muro de una persona es un espacio personal que también debemos respetar a la hora de tomar la decisión de etiquetarlos.

Ya no es raro que nos al levantarnos encontremos mensajes religiosos, fotografías, videos o mensajes masivos que en la mayoría de casos no nos interesan o son repetidos. Hay de todo, incluyendo aquellos que son buscadores y difusores de malas noticias y nos traen todas las tragedias del mundo, como si estuviera ocurriendo al doblar la esquina. Uno de los ejemplos más destacados es el del criminal que “se escapó del reclusorio” y anda tocando puertas. Resulta que eso fue en Centroamérica.

Algunas personas prefieren no usar las Redes Sociales por ésta y otras razones, mientras los desarrolladores de las mismas intentan mejorar el tráfico de contenido, además de las iniciativas legislativas que se levantan en todo el mundo por los problemas que está provocando la situación a los derechos de los ciudadanos.

La tecnología no se detiene y nos lleva “con la lengua afuera” actualizándonos, con muchas ventajas en la comunicación de hoy, pero con tanta basura digital en el medio estamos creando nuevos problemas y retos para la humanidad.

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