Opinión

Las ciencias sociales en la escuela

La importancia estratégica de la enseñanza de las ciencias sociales en el sistema escolar de una nación, es fundamental en la construcción de ciudadanías responsables ante la sociedad y el territorio en que les corresponde desarrollar sus actividades. Y es de esa manera, desde el día en que nacen y hasta el último aliento de sus vidas, porque las ciencias sociales estudian el comportamiento de los individuos humanos como entes sociales y las formas en que se organizan para desarrollar la convivencia ciudadana.

Antes de llegar al estadio de la convivencia ciudadana, se pasa por unos procesos formativos de esencial importancia para el comportamiento futuro de los hombres, los que a sabiendas de las consecuencias colocadas en un régimen de normas establecidas, conviven bajo el imperio de la Ley.

Las ciencias sociales forman un amasijo de todas las disciplinas científicas, con el objeto de estudiar la vinculación social de los seres humanos, observando el comportamiento de los individuos desde todas las etapas biológicas, para de ese modo analizar toda manifestación social, desde lo meramente material y hasta lo trascendente.

Se trata de una educación para la formación del carácter nacional y el apego territorial, como asuntos de alta importancia para la preservación de la cultura particular de los conglomerados sociales.

En la sociedad humana que se desarrolla hoy, el peso cualitativo de las ciencias sociales es de vital importancia. Paradójicamente existe un descuido sobre ellas en nuestra escuela a todos los niveles, desde los primeros años y hasta la propia universidad. Pero, el valor de ellas es de amplio espectro para el entendimiento de los procesos que vive el ser humano en constante transformación, las ciencias sociales trabajan las inquietudes que envuelven al ente social en la vorágine de su propio núcleo y en donde el ser social es la esencia de los conflictos y las soluciones.

En ese orden, de poco sirven la matemática, la física, la química o la biología sin ese componente que sirve de caldo de cultivo al conocimiento de lo que fuimos, lo que somos y lo que buscamos ser a través de los dos tiempos del hombre, el tiempo del reloj y el tiempo de la calidad con se vive esa cronología temporal que nos obsequian sin costo económico alguno.

Cuando vemos la totalidad de las ciencias sociales, ponderamos a la historia como la de mayor importancia, porque el que conoce la historia en sentido general, se auxilia de ella en su toma de decisiones. La historia es memoria en plenitud de riquezas de experiencias pasadas, desde donde se irradian mensajes de cómo, por qué y quiénes. Al responder esas interrogantes, podemos tomar decisiones con un menor riesgo de fracaso en cuanto a la consecución de las metas buscadas.

Es que la historia nos conduce a la comprensión del pasado, para reflexionar el presente y así poder vislumbrar el futuro que podemos construir en perspectiva del tiempo y los recursos.

No olvidemos que el presente es la resultante de nuestro pasado vinculado a nuestras decisiones y en ese orden, es de mucha importancia reconocer la utilidad que existe en conocer el pasado, para desde nuestro presente diseñar el futuro. La historia como ciencia social, analiza el contexto donde se desarrollan los hechos, para interpretar las leyes del desarrollo social de una sociedad determinada y lo hace, con el objeto de explicar los acontecimientos que han sucedido, para que el hombre pueda analizarlos, entenderlos con mayor objetividad y utilizar esa experiencia en su presente, para mejorar el futuro a través de la toma de decisiones.

Todo lo que hemos dicho hasta ahora, busca alertar al Ministerio de Educación de la Republica Dominicana, MINERD, en cuanto a los libros de texto del área de las ciencias sociales y su trato a los episodios que tienen que ver con nuestro proceso de independencia, desde 1801 y hasta 1865. Es penosa la situación en que dejamos el proceso de construcción de la dominicanidad y al propio patricio en esos textos.

Es en la educación primaria, como enseñanza básica, en donde se cristalizan los fundamentos del saber del futuro ciudadano, debido a la plasticidad de sus neuronas. No soy biólogo ni médico, tampoco soy psicólogo, pero sí sé que la neuroplasticidad es el concepto que hace referencia al modo en que el sistema nervioso cambia a partir de su interacción con el entorno.

Lo que el niño aprende en la etapa escolar de la primaria se queda en su memoria y esos textos destacan más a Toussaint que a Juan Pablo Duarte y destacan con gran tenacidad la historia de Haití que los acontecimientos históricos dominicanos y eso es una Barbaridad.

En ese sentido, no olvidemos que a lo largo de nuestra historia, cómo la conocemos y la aprendemos en esa etapa de la escuela, van marcando el carácter de lo nacional en el educando, porque la historia es el proceso que analiza la evolución de la sociedad y cuando la aprendemos, nos formamos ideas de lo que somos, al ir valorando los esfuerzos de nuestros antepasados en la construcción de nuestra nacionalidad.

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