Hablan los hechos

Advierten el país necesita nuevo régimen penal para sociópatas o antisociales

El sociópata, también conocido como antisocial, existe, es una realidad que amenaza sacudir con sus acciones cruentas los cimientos de toda sociedad y en cualquier momento, y lo más terrible es que no hay forma de rehabilitarle.

Hay diversas teorías sobre las razones de que determinados individuos no sientan remordimientos para violar o matar a sus semejantes a sangre fría. Que no sean capaces de tener compasión.

Es posible que padezcan de alguna lesión cerebral, pero no hay nada demostrado en tal sentido.

Se habla tanto de factores biológicos o ambientales como causales de este tipo de desórdenes conductuales, sin llegar a una conclusión científica definitiva, pero el caso es que para los autores de crímenes horrendos o asesinatos en serie no existe la posibilidad de reintegrarse a la sociedad.

La República Dominicana, consternada ante el asesinato múltiple de una dama y sus tres hijos, confesado por Víctor Alexander Portorreal Villalona, de unos 32 años de edad, contempla con alarma, además, la posibilidad de que este sujeto pueda salir de la cárcel con el potencial para seguir como amenaza para los demás.

Tomemos en cuenta, que el Código Penal en vigor contempla solo 30 años como pena máxima, por lo que esa es la expectativa de condena para este caso que ha desgarrado la conciencia nacional.

El trastorno de personalidad antisocial, o sociópata, se caracteriza porque quienes lo presentan son incapaces de adaptarse a las normas sociales, leyes y derechos individuales.

Sus síntomas y características se desarrollan desde la adolescencia. Antes de los 15 años presenta una sintomatología similar pero menos marcada, el trastorno disocial de la personalidad.

RD sin régimen carcelario para estos casos

El penalista y experto en Derecho Constitucional, John Garrido, precisa que este hecho penal se tipifica como asesinato agravado, ya que fue cometido con premeditación y asechanza.

La premeditación implica una intención formada antes de la acción violenta. Mientras que la asechanza envuelve la planificación y organización para cometer el asesinato.

Garrido lamenta que en tanto la pena máxima en vigor en nuestro país es de 30 años, no se haya aprobado en el Congreso el nuevo Código Penal, que bajo sus rigores establecería 60 años de condena para este asesino, mediante el cúmulo de penas, es decir, por la cantidad de hechos cometidos.

Es por ello, que la expectativa de condena para este antisocial y confeso asesino es de apenas 30 años, que de cumplirlos, le permitirá salir de presión tras rebasar apenas los 60 años de edad.

No obstante, el penalista considera que sería oportuno realizar un riguroso peritaje a Portorreal Villalona, a fin de investigar la causa endógena y exógena que le llevaron a convertirse en asesino en serie.

¿Qué hacer?

Países donde prevalece la pena de muerte, la cadena perpetua y el cúmulo de penas, como Estados Unidos, ejecutan a los psicópatas que cometen crímenes múltiples o les mantienen en prisión de forma indefinida, en la convicción de que su retorno a la sociedad no es posible bajo ninguna circunstancia.

Y es que sencillamente, no se ha logrado metodología alguna efectiva para rehabilitarlos, y su presencia entre los conglomerados humanos constituye una amenaza constante.

Investigadores de la conducta criminal advierten, incluso, que es imposible controlar a un psicópata mientras esté en libertad, ya que son incapaces de pensar en función de las demás personas y de entenderles.

Personalidad descompuesta

Robert D. Hare, psicólogo canadiense, creador de la Escala Hare, instrumento más utilizado internacionalmente para valorar una personalidad psicópata, va más lejos, y asegura que los psicópatas aprovechan el tratamiento de rehabilitación para desarrollar mejores estrategias de manipulación y engaño.

Aduce que en ese orden, si se les intenta reinsertar a la sociedad, representan un potencial mayor de violencia.

Define al psicópata como un ser “grandilocuente, arrogante, insensible, dominante, superficial y manipulador”.

De acuerdo a Hare, el psicópata es egocéntrico, tiene enorme autoestima y se autojustifica, lo que coincide con el deseo expreso de Portorreal Villalona de recibir un gran funeral en caso de que se suicidara o resultase muerto tras su crimen múltiple, y manifestó su aspiración de que asistiera “todo el mundo”, incluyendo los motorizados de Harley Davidson.

Los antisociales constituyen solo entre un 1 y un 3% de la población mundial, pero en cambio son la cuarta parte (el 25%) de los reclusos, y esto se fundamenta posiblemente en su necesidad inmanejable de poder o control y en su falta generalizada de escrúpulos e inhibiciones.

Criminalidad y estilo de vida, drogas

Conectar el gusto musical con la conducta criminal es minimizar el problema, sostiene algunos cultores del Rock, entre ellos, adeptos al estilo metalero, que prefieren las interpretaciones de heavy metal.

Músicos y seguidores de la escena metalera local apuntan que vestir ropa negra y utilizar otras simbologías relacionadas no tiene nada que ver con una propensión a la conducta violenta.

Tony Almond, vocalista del legendario grupo roquero dominicano Toque Profundo, y solista en la actualidad, señala que el rock, como otros ritmos y géneros musicales, refleja emociones, colores y cualquier manifestación de la sociedad y del ser humano.

En cambio, especialistas de la salud mental, como el siquiatra José Miguel Gómez, apuntan que está comprobado de manera científica que el consumo mediático se asocia en la mayoría de casos a este tipo de violencia, vinculada también al uso de drogas.

Observa que los asesinos rituales, no son locos, que no presentan alucinaciones ni hay alteraciones de contenido y curso de pensamiento en ellos.

“Por tanto, lo pertinente no es cantarles 30 años de cárcel, este tipo de personas deben quedar de por vida recluidos, ya que su acción criminal no es debido a una ruptura mental de ocasión porque se enfermó, es que no son rehabilitables”, subrayó el siquiatra Gómez.

Los antisociales rehúyen de las normas preestablecidas; no saben y no pueden moldearse a ellas. A pesar de que saben que están haciendo un mal, actúan por impulso y cometen delitos graves.

Dentro de los síntomas comunes que pueden prevalecer en la conducta antisocial, se encuentra el síndrome de aislamiento. Este síndrome es también nombrado como huida o evitación, y se caracteriza por su peculiaridad de aislamiento, pero se manifiesta como una tendencia a evadir o evitar relaciones y/o contacto con las exigencias sociales.

Esta conducta consta de lo reservado y lo introvertido que puede ser un individuo dentro de la misma sociedad y quienes les rodean.

La personalidad antisocial es un trastorno que puede agravarse en los casos de personas que consumen drogas.

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