La gente que no lee se limita en la vida diaria, aunque su inteligencia sobrepase la media en el común de la gente. El que no lee limita salidas viables a los retos que se le presentan en el transcurso de su vida. El ser humano que hace hábitos de lectura, piensa mejor y en múltiples vías de soluciones, porque ha vivido reflexiones encontradas en los diversos autores que se le presenta a través de sus ideas convertidas en libros. Las ideas de los autores entran en una dilucidación perenne con el que lee sus libros, en una acción de nutrición intelectual única.
Cuando un individuo lee en forma habitual va controlando el pensamiento de los autores y colocando sus ideas al servicio de los propósitos que busca. El lector expande sus posibilidades, viviendo el conflicto de los acuerdos y los desacuerdos con lo que se lee. Es un universo infinito de posibilidades de reflexión el que se presenta al lector en los diversos textos que engulle.
El lector construye posibilidades intelectuales y se enfrenta con éxito a ideas que se le presentan desde todos los ámbitos de la vida posmoderna, televisiva por demás, en navegación digital, cibernautita global y avasallante, robótica y socializante sobre las ondas hercianas, en donde navegan voces infinitas en procura de domarte, encadenarte a sus ideas y socializantes por demás.
Los medios de comunicación aparecen y agreden tu forma de vida, con la idea de socializarte en su modelo disciplinante particular, irrumpiendo en la sociedad con la finalidad de dominar los deseos de las masas que actúan por emoción y no por razón, que se colocan victimas de manipulaciones del mercado en todas sus variables de poder. Para dominar a las mayorías no es necesario tener ejércitos, bastan televisores, diarios, noticieros y comentaristas bien entrenados en la palabra sin contenido real, pero bien colocada en la pasión y en el interés del momento.
La vacuna de mayor efectividad es la autoeducación, porque ayuda a formarnos ideas propias y a levantar murallas ante la manipulación. La autoformación a través del cultivo de las ideas evita que nuestra mente sea ocupada para imponernos intereses de otros, para colocarnos en el riel de modelos ajenos.
El lector se vacuna contra la coacción mediática. Un profesor que lee estará siempre presto y atento a su deber, aplicando su currículo oculto, para salvar a sus alumnos de la manipulación que viene dada como un ingrediente eficaz en el currículo escolar y lo haraa con la inteligencia necesaria para salvar el futuro de la sociedad, creando egresados capaces de pensar en forma propia.
Los medios de comunicación que durante siglos fueron la base de la decodificación de mensajes y se convirtieron al paso de los años en riquezas de la cultura humana, algunos han sido relegados en forma individual, suplantados por las tecnologías y la comunicación digital. Este es el caso de las cartas que existieron y sirvieron de enlaces efectivos durante siglos. Por otro lado, están siendo lamentablemente suplantados, en un proceso en donde la televisión, las tabletas, los celulares y los ordenadores no se ven como opciones que se adicionan a los medios análogos, como es el caso de las bibliotecas, que poco a poco se van convirtiendo en museos de textos y cada vez más se colocan terminales de cómputos para navegar en bibliotecas virtuales. Lo nuevo sustituye lo viejo en una forma cruel y despiadada.
Lo virtual sustituye lo presencial y no puedo más que entristecerme en un ataque de impotencia y de miedo ante la deshumanización y la descohesión social que nos abruma. Es una problemática que merece preocupación del pensamiento de la intelectualidad del presente, para convertirla en un reto de las ideas en los foros y en las universidades. El calor de la presencia se desvanece en la lejanía de lo virtual, el espíritu de lo concreto se sustituye por lo abstracto de un texto frio.