Editorial

Conducta peledeísta deriva de la disciplina partidaria

En afirmaciones de la dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana se ha advertido y confirmado sobre la apuesta desde la oposición, empujados por poderosos sectores, al fraccionamiento de la organización en procura de ganancia de causa en las venideras elecciones.

Algo así como pescar en río revuelto; un popular refrán que se refiere a aquellas personas quienes suelen sacar provecho de las situaciones de caos o desorden.

Escuchando y leyendo a los ahora llamados hacedores de opinión, se insiste en presentar normales diferencias de criterios entre dirigentes, como si se tratara de una aguda crisis.

Son abundantes las proyecciones catastróficas a lo interno del PLD, que no tienen otro propósito que desalentar la base de apoyo peledeísta en la población, una verdad que en el partido morado se debe tener presente.

Se habla de explosión de crisis, de diferencias insalvables, hasta llegar a decir que en los predios morados están sacando chispas y que el rancho está cogiendo fuego, expresiones equivocadas, que se contradicen con la práctica peledeísta en los casi 45 años de existencia.

Se mantiene en el PLD una prolongada tradición de conciliación, porque se aprendió en la construcción del Partido y al final de cualquier debate público o privado, la dirigencia peledeísta y su base acoge el criterio que decida la mayoría.

La conducta que se asume es manifestación de la disciplina partidaria con la que se forjaron sus dirigentes, ubicados ahora en los organismos de dirección.

Esa disciplina, la unidad de criterios y la unidad como asunto de principio, más temprano que tarde se impondrá hoy como ayer en el Partido que se sustenta en la teoría bochista.

Para los peledeístas, practicantes de una disciplina consciente, lo importante es el pueblo dominicano con quien se tiene el compromiso de trabajar por un mejor futuro para República Dominicana.

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