Como se recordaras, el 5 de Junio del 2016, en Perú se llevó a cabo la segunda vuelta electoral cuyos resultados favoreció al economista y empresario Pedro Pablo Kuczynski, cuyas propuestas a los ciudadanos fueron de corte populista y repitiendo el patrón de prácticas tradicionales de promesas inalcanzables de cumplir. En tal sentido, los resultados finales fueron de 50,12% para Kuczynski, frente a un 49,88% de su oponente, Keiko Fujimori, esto es una precaria diferencia de 0,3 porcentual.
A raíz de ese torneo electoral, en este periódico, Vanguardia del Pueblo, este autor escribió el 13 de junio del 2016 el trabajo titulado “Perú: una sociedad dividida”. La conclusión a la cual arribé fue de que:
“Estos resultados expresan una marcada división entre los peruanos y convierte a Keiko en la líder de la oposición con una bancada de 73 congresistas frente a 18 oficialistas, composición que adelanta una lucha frontal en el congreso y obliga al gobierno armonizar y hacer amigable su ejecución de política económica con la oposición, por tanto, ambos deben asumir con sentido de responsabilidad los nuevos desafíos económicos y políticos que impone la realidad de una sociedad políticamente divididas en partes iguales”.
Esas elecciones, que habían enfrentado a los bloques más grandes en su tiempo; Fuerza popular liderado por Keiko Fujimori, Frente Amplio por Verónica Mendoza y Peruanos por el Cambio por Pedro Pablo Kuczynski. En principio se tenía la creencia de que entre el Congreso y la Presidencia se producirían entendimientos políticos armónicos derivados de la mayoría congresual de la oposición frente a la minoría oficialista, sin embargo, las discrepancias políticas se produjeron en lo inmediato, como resultados de las actuaciones de múltiples ministros, afectando de esta manera la nueva administración para el periodo 2016-2021.
El 17 de Diciembre del 2016 se inició una lucha frontal entre el gobierno y el congreso cuando este último cuestionaba a la Ministra de educación provocando su renuncia, y dando paso a una crisis política durante el 2017-2018, generando una situación de un periodo de inestabilidad política que se creía superada en Perú. Esta crisis política se puede considerar en dos fases impulsadas por sucesos que convergieron, en primer lugar, con un rompimiento de las relaciones entre el gobierno y el congreso, oficialmente el 15 de septiembre del 2017, aunque, con mucha fragilidad, estas fueron reanudadas un mes después, el 13 de Octubre.
En ese proceso de discrepancia política, entre gobierno-congreso, surgieron fuertes cuestionamientos de orden moral hacia el Presidente de la República, Kuczynski, el cual le hizo perder credibilidad ya que se descubrieron sendos pagos inconcebibles a este por parte de la multinacional empresa brasileña Odebrecht en múltiples gobiernos en la que este trabajó como funcionario. Tal hallazgo originó un fuerte cuestionamiento moral al mandatario provocando que desde el congreso aparecieran las voces opositoras reclamando un pedido oficial de vacancia por incapacidad moral, figura establecida en la constitución de ese país, sin embargo, tal solicitud no prosperó.
Presionado por un segundo intento por la declaración de vacancia y luego de casi dos años, o 601 días, en el gobierno, Pedro Pablo Kuczynski decidió presentar renuncia a su cargo antes de ser destituido por el Congreso, el miércoles 21 de Marzo, fruto de que venía enfrentando una larga agonía iniciada por su supuesta implicación en el escándalo de corrupción la constructora brasileña Odebrecht. Tal renuncia la justificó en el hecho de que había sufrido fuertes obstrucción por parte de la mayoría opositora en el Congreso y en el que se tergiversaban las informaciones maliciosamente.
A pesar de la justificación expuesta para la renuncia del Presidente Kuczynski, existen otros factores poderosos que son los que explican con mayor contundencia la vacancia constitucional, los cuales crearon fuertes escándalos que impulsaron el derrumbe del Presidente Peruano. Entre los factores más relevantes se encuentran la difusión de videos mostrada por los congresistas de Fuerza Popular, los cuales muestran supuestos intentos de comprar votos en el Congreso para evitar la destitución del mandatario en diciembre, el lujoso sueldo del chofer y asistente del Presidente que devengaba US$4.000 mensuales y la transferencia de US$602.000 a este entre 2005 y 2016, también se transfirió US$89.182 a una cuenta de un congresista de su partid.
Por igual, los escándalos abarcaron las transferencias de Westfield y First Capital a Kuczynski de US$3 millones entre 2005 y 2017, lo según la unidad de inteligencia financiera se trataba de origen de los servicios brindados a Odebrecht. En esa misma dirección están el indulto al ex Presidente Alberto Fujimori, lo cual se interpretó como una compensación a la no destitución en Diciembre del 2017 y los pagos por el orden de más de US$4,4 millones por asesorías a Odebrecht en proyectos en Perú entre el 2004 y 2013.
Como se puede observar, la caída del Presidente Peruano Pedro Pablo Kuczynski, de 79 años, obedeció a múltiples eventos que sepultaron su carrera política e interrumpió el mandato constitucional 2016-2021. En adición, la economía peruana no ha disfrutado de un incremento cuantitativo y porcentual apreciable del PIB ya que las cifras se mantuvieron inalterables durante la administración efímera de Kuczynski, en el cual el crecimiento económico fue de los peores de la región, aunque se proyecta un 3.8% para finales de este 2018, lo que resulta cuestionable ya que Kuczynski, un ex banquero de Wall Street, siempre ha sido considerado un Neoliberal fundamentalista.
Aunque en Perú se ha producido un terremoto político de gran repercusión en las estructurales institucionales de ese país, en la actualidad no existen evidencias comprobables de que la economía se haya estremecido y que genere un caos económico de igual magnitud que lo político. Con un nuevo Presidente de la Republica, el señor Martín Vizcarra, la incertidumbre se deriva de que este no tiene plataforma política ni fuerza representativa en el poderoso congreso Peruano, razones por las cuales el rumbo político y económico del Perú continuará siendo una interrogante para los mercados y los agentes económicos, por tanto, la capacidad persuasiva y la responsabilidad del liderazgo congresual y el Presidente serán determinantes, obligado a entenderse