Opinión

Curar el miedo

El vocablo miedo viene del latín metus, para designar una alteración del ánimo que irrumpe en el individuo, produciendo angustia ante lo que se percibe como peligroso y que siendo real o irreal perjudica la realidad de la persona que lo padece. Podría decirse, que el miedo es un sensor que coloca límites en la conducta humana y que puede ser útil, en razón de que nos brinda oportunidades para reflexionar sobre lo que acontece, siempre y cuando no se apodere a plenitud de nuestro ser.

El miedo puede presentarse como una aversión frente al riesgo que amenaza con colocar al individuo en situaciones que no son de su agrado para su propia existencia ni para los individuos que él aprecia.

Por otro lado, la gente tiene miedo a los cambios que puedan presentarse en su forma de vida, que amenace su confort, su rutina o su seguridad personal. Para muchas personas cambiar de contexto social, geográfico o de quehacer, trae consigo angustias y desadaptación. Otros tienen fobias a diferentes cosas y esto les convierte en personas huidizas de esas cosas, evitando a toda costa enfrentarse a sus miedos.

El miedo es fuente para el arte y sostiene géneros literarios que dan pie a novelas, poemas, cuentos, teatro y cinematografía. El miedo también es una condición biológica y psicológica, que se trata como patología.

Todo lo anterior lo he planteado como preámbulo a las ideas que quiero exponerles acerca del miedo que se siente en el transcurso de nuestro accionar en el trabajo, en la sociedad y en los escenarios contextuales en donde la vida coloca a las personas, cuando interactúa en la construcción de su destino como aportador y constructor de iniciativas particulares.

Procure trabajar con dedicación para curar el miedo y pueda así terminar ganando confianza en usted mismo. El poeta trágico Sófocles, que vivió entre los años 495 y 406 antes de Cristo, afirmaba para esa época, que “el éxito es dependiente del esfuerzo”. Y mucho más cercano en las calendas que ha vivido el hombre, don Miguel de Unamuno afirmaba, que “no hay más que un modo de dar en el clavo, y es dar cientos de veces en la herradura”.

Nelson Mandela sentenció, que “todo parece imposible hasta que se hace” y ya Ortega y Gasset había dicho, que “la técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzo”. Puedo afirmar, que la dedicación no hará que deje usted de caer, pero puede hacer que el número de caídas disminuya en el tránsito de su vida.

En ese orden, es importante crear un espacio sobre la reflexión hacia el futuro que buscamos construir y hacer planes sobre cómo lograrlo. Creo que deben asumirse como un equipo intrínseco a un conjunto de cualidades humanas, en primer lugar, cada persona debe trabajar sobre la tenacidad. Porque siendo tenaz, usted se convierte en una persona que no desiste con facilidad ante los obstáculos que se presenten en la marcha hacia sus metas, porque usted es firme en sus convicciones y no deja de buscar sus propósitos. Esta es una cualidad esencial en la dedicación, como herramienta capaz de hacernos aprender, de apegarnos a nuestras tareas con fuerza y decisión poco común.

La tenacidad hace que nos convirtamos frente a los demás, en un individuo resistente, que evita deformar sus propósitos, al convertirse en una persona porfiada y pertinaz frente a lo que quiere lograr. Ser de esa manera, es ser una persona que se empeña y casi nunca desiste en el proceso de obtener éxito.

En segundo lugar, trabaje sobre la disciplina, obligándose a concientizarse sobre la importancia que esta tiene frente a las posibilidades de éxito. La disciplina puede ser definida como la capacidad de establecer un orden de cosas mínimo, pero necesario para usted lograr ejecutar, de manera eficaz una actividad específica. La disciplina requiere perseverancia para lograr la consecución de objetivos, porque nos hace capaces de soportar molestias e incomodidades, pero permite que usted se goce al lograr lo ha proyectado.

En tercer lugar, ponga énfasis en el empeño para lograr las metas propuestas.

La mayoría de las personas de éxito en la historia humana, han puesto empeño en sus metas, porque ellas son la única forma eficaz de saber cómo organizar las tareas que se proponen, para priorizar en aquellas que puedan servir de sustento a las posteriores, debido a que todo plan debe tener un orden establecido en que se deben hacer las cosas previstas. El individuo humano necesita tener presión que obligue a la puesta en acción de actividades puntuales, con el propósito de lograr arribar con éxito a cada una de las tareas que se necesitan. Piense que no es posible emprender un camino sin haber fijado el debido destino de arribo.

Entonces, usted procure hacer un equipo con la tenacidad, la disciplina y el empeño en la consecución de metas y con esas tres fortalezas se enfrenta con los obstáculos que vayan apareciendo en su vida. Puedo asegurarle, que esa es la mejor forma de elaborar un plan, sobre la dedicación que necesita cada ser humano que pretenda tener éxito.

No se olvide usted de la respuesta de José Ortega y Gasset a la interrogante: ¿Qué es la vida? El respondió afirmando, que “la vida es una lucha constante frente a la naturaleza, para colocarla a nuestro servicio”.

La vida de éxito es para los valientes que se dedican a conseguir la felicidad en su tránsito por la existencia terrenal. Creo firmemente, que la felicidad es el objeto por el que venimos a este planeta y poca gente se da cuenta de ello, la mayoría de las personas se percatan de esta verdad, hasta que ya su vida ha pasado.

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