El intelectual dominicano Elíades Acosta Matos alertó a los peledeístas que deben estar preparados para enfrentar las guerras basadas en informaciones falsas o «posverdad», con miras a las elecciones primarias y posteriores comicios generales de 2020.
Acosta Matos, quien ha escrito varias obras en las que analiza la trayectoria política e intelectual de Juan Bosch, fundador del Partido de la Liberación Dominicana, llamo a los militantes morados a estar atentos para evitar la «quirinización», o criminalización, del proceso electoral en el país.
Sin embargo, el escritor de origen cubano, observa que es factible combatir los efectos negativos de la subjetivización de las informaciones, o posverdad, «precisamente apoyándose en la verdad».
«Ustedes cuentan con un líder, Leonel Fernández, presidente del PLD, cuya imagen pública es sustentable más allá de las coyunturas, porque se apega a principios e ideas y no a intereses personales». indicó Acosta Matos.
Al hablar ante una apreciable cantidad de comunicadores de la Red Nacional Digital, Acosta Matos explicó que estamos en la era de las guerras culturales, basadas en la posverdad, es decir, informaciones falsas que suplantan la realidad.
No obstante, subrayo que frente a este tipo de recursos, prevalecen los liderazgos fundados en convicciones ideológicas, como el de Leonel Fernández, «que son los llamados a perdurar en el tiempo, ya que se enfocan en la búsqueda del bien común y no en ambiciones circunstanciales».
Una guerra cultural es un conflicto fuerte de opiniones en campos que son muy sensibles dentro de una sociedad y que se da entre dos o más bandos con marcadas diferencias.
Por su esencia, pasa a ser una controversia pública grande y se convierte en un tema que es repetidamente tratado en los medios noticiosos y las comunidades académicas e intelectuales, como el aborto, las libertades sexuales y religiosas, liberalización del uso de drogas, etcétera.
El escritor considera las redes sociales como un instrumento formidable para transmitir y debatir ideas de manera instantáneas, que por su capacidad de interacción han logrado un nivel de incidencia que jamás tuvieron los medios de comunicación impresos.
Como uno de los principales biógrafos de Juan Bosch y analista de su obra, se preguntó lo qué hubiese hecho el fundador del PLD de haber vivido en esta era de las redes sociales, ya que fue un devoto de la comunicación y tuvo la destreza genial de llegar a las masas mediante el uso de un lenguaje sencillo y llano.
Recordó que Don Juan ganó las elecciones de 1962 con más de un 60 de los votos al lograr conectar con el pueblo mediante el recurso de hablar de «tutumpotes e hijos de machepa».
Compara que, en cambio, en la actualidad líderes de potencias mundiales han alcanzado el poder con porcentajes reales que apenas fluctúan entre el 23 y 32 % de los votantes de sus respectivos países.
Con respecto a la posverdad como instrumento para hacer daño político, Acosta Matos señala que lo mejor es difundir informaciones veraces y serias, basadas en datos y hechos de tal contundencia que superen las emociones y percepciones falsas.
Alrededor del mundo, diversos expertos advierten que el primer responsable de la difusión de noticias falsas es quien las fabrica, pero todos los actores de la cadena de producción y distribución de contenidos están compelidos a proceder para evitar su difusión.
Todas las formas de comunicación deben ser responsables en combatir, y no promocionar, la difusión de contenidos falsos.
Las campañas promocionales, sean comerciales, políticas o de cualquier tipo de organización, deben evitar incurrir en estas malas prácticas en su estrategia comunicativa.
Ahora se dice “posverdad” en vez de “información falsa”; la amenaza real es que se generalicen las malas prácticas de mentira y desinformación en los medios.
Se denomina como posverdad a ideas que son tomadas como verdad aunque sean falsas, sobre la base del factor emocional por encima de lo verificable.