Cultura

Vanguardia del Pueblo: Escuela del periodismo político

El día en que falleció Domingo de los Santos, joven poeta y miembro del Partido de la Liberación Dominicana, Leonel Fernández se había despedido de él apenas dos horas antes, luego de regresar del colegio Cristóbal Colón en Villa Juana.

Esa muerte lo impactó tanto que decidió escribir una esquela para el periódico Vanguardia del Pueblo, vocero escrito del PLD, que se había fundado ese año en 1974 y que envió con Guaroa Guzmán, que era vecino suyo y dirigente la organización política.

La esquela llegó a las manos del profesor Juan Bosch, que siempre supervisaba el periódico completo, y preguntó que quién la había escrito. Le dicen que el mismo joven que había dicho que Gabriel García Márquez se equivocó diciendo que el coronel Aureliano Buendía tenía los 17 hijos que habían muerto la misma noche, entonces se recordó quién era y lo mandó a buscar.

Cuando Leonel Fernández se presenta ante el profesor Juan Bosch, este le dice que leyó la nota luctuosa que él escribió y que la misma está muy bien redactada, pidiéndole a seguidas que se integre al periódico Vanguardia del Pueblo.

De esa forma describe el presidente del Partido de la Liberación Dominicana, Fernández, su ingreso como articulista al periódico Vanguardia del Pueblo, al que considera como la segunda obra política más importante de Juan Bosch, contado al pronunciar algunas palabras durante la puesta en circulación del libro “Riesgos de la Economía Global”, de Daris Javier Cuevas, el martes 19 junio en uno de los salones de FUNGLODE.

Fernández había tenido algunas experiencias periodísticas siendo un niño en el Diario La Prensa de Nueva York, adquiridas vía Luis Hernández, un tío suyo que laboraba como jefe de Información en ese medio, que lo puso a hacer algunos pies de fotos. Luego en Santo Domingo, en el periódico “La voz del pueblo, la voz de Dios”, que dirigía Marcio Mejía Ricard, fue donde comenzó como reportero averiguando todos los días los precios de los productos de la canasta familiar en los mercados y posteriormente en la emisora en Radio Mil y el noticiario Radio Mil Informando versión, también recomendado por su tío Luis Fernández con el periodista Enrique Lizardo. “Nadie me recuerda en esa época porque yo era un tipo bastante flaco y con afro”, contó a modo de chiste el propio Leonel Fernandez en el acto de puesta en circulación del libro de Daris Javier Cuevas.

Para el primer trabajo de Leonel Fernández en Vanguardia del Pueblo, Juan Bosch le entregó una Biografía de Jhonn F. Kennedy de unas 500 páginas. “Me dice, este libro usted se lo lee esta semana para que la próxima me escriba un artículo de 1,200 líneas, cuando yo no tenía todavía la precisión de en cuantas líneas se escribía”.

Se dedicó la semana entera solo a esa tarea, calculando las palabras y las líneas, pero sin obtener la cantidad de líneas requeridas por Don Juan. “Sumaba, multiplicaba pero nunca me daba el número de líneas. Bosch era un maestro en eso pues sabía con exactitud el número de palabras y líneas con que se escribía en una página, además de que el periódico Vanguardia del Pueblo no tenía pases de páginas”.

El joven político y articulista a veces escuchaba a Juan Bosch escribiendo en maquinilla con una rapidez increíble. “Cuando se terminaba era el número exacto de palabras que quería, era un maestro”.

Cuando finalmente escribe el artículo sobre la biografía de Kennedy se lo lleva al Bosch, éste busca un bolígrafo rojo y se sienta a su lado. “Veo que empieza a tachar y a tachar, y me dice: -mire compañero, esto es un disparate. Me fajé la semana entera y me puse a escribir el artículo de nuevo, se lo lleve a la semana siguiente y fui más afortunado, me dijo que ese estaba mejor y el artículo apareció publicado en el periódico”.

Desde entonces todas las semanas Leonel Fernández le llevaba uno y dos artículos al Maestro. En la medida que pasaba el tiempo iba desarrollando más la técnica del oficio con las acotaciones de Don Juan. “Me decía los qué se puede decir, qué no se puede decir y como decirlo, nos daba muchas recomendaciones”.

“Como teníamos mucha influencia del lenguaje estereotipado de la izquierda de la época uno podía empezar diciendo: -el imperialismo yanqui en vez del imperialismo norteamericano”.

“Mire compañero nunca escriba el imperialismo yanqui porque si lo pone así todo el mundo va a saber que usted es de extrema izquierda y por consiguiente no va a generar en el lector un interés por seguirlo sino participa de esa ideología, ahora si usted dice el gobierno del presidente Lyndon Johnson dice tal cosa, luce más objetivo, más profesional. Narre hechos, use pocos adjetivos, no califiques, use sustantivos siempre, frases cortas, es decir, algunas técnicas de cómo hacer eso”.

Bosch, que también considerado como un maestro del periodismo político en la República Dominicana, le exhortó a que nunca descalifique a nadie. “Presente los hechos, que el lector decidirá al final. Por ejemplo, nunca diga este fulano es un ladrón, no escriba eso nunca, ahora presente los hechos de manera tal que el lector al final diga pero fulano si es ladrón”.

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