Cultura

La crónica cinematográfica

En los medios de comunicación y redes sociales, donde todo anda tan mezclado como decía el tango Cambalache, la confusión le llega al cine en el tema de los comentaristas, críticos, cronistas o analistas, cuyas especificidades se pierden en el inmenso océano de las informaciones diarias sobre el arte de las imágenes en movimiento.

La democratización en el acceso de todo ciudadano a los medios, trae como efecto secundario que pueden colarse personas sin la debida formación y carentes del rigor que debe poseer cualquiera que pretenda dirigirse a las audiencias. Expresarse es universal y no se le puede negar a nadie, pero quienes reciben las informaciones tienen derecho a que vengan bien estructuradas y que sean veraces.

La crónica es una descripción de hechos con más o menos profundidad, dependiendo de su autor, en la que también se vierten las opiniones personales sobre lo que se describe. La crítica o análisis va unos pasos más allá al detenerse y diseccionar los hechos, analizando a profundidad obras y situaciones para producir un texto u opinión que va al fondo de ese hecho artístico.

El cronista asiste a un evento en donde se presenta un filme y describe los sucesos que acaecen allí, pertenezcan o no a lo estrictamente artístico, produciendo una nota que ilustra al lector o espectador de lo que sucedió, y a su vez, expresa su parecer sobre el filme en cuestión, además de las opiniones de los espectadores presentes en la exhibición.

Un crítico que asista a la misma premier que el cronista se abstrae del contexto social de la actividad para enfocarse en los valores técnicos y estéticos de la película, para después reflexionar sobre lo visto. Es probable que para emitir una opinión deba volver a observar una o dos veces más la obra y así tener una visión más completa del universo expresivo que ella contiene, porque la velocidad a la que un crítico procesa las informaciones es más lenta por la naturaleza de su labor.

Las crónicas y los cronistas

La utilidad de la crónica de cine es enorme, pues no solo beneficia al espectador sino que es una fuente inestimable de datos para el crítico con quien comparte intereses. Esto, debido a que el cronista cuenta con gran cantidad de conocimientos e información ya que posee una formación que lo habilita para ejecutar sus funciones con una conciencia integral del sector en que se desenvuelve.

Existe el peligro de que individuos puedan camuflarse como aptos para hablar o escribir de lo fílmico solo por el hecho de desempeñar la función o de acceder a las redes. Eso se distingue fácilmente porque se nota el talante profesional del verdadero cronista al abordar las informaciones, mientras que el falso parte de repetir noticias sin confirmar, de enfocarse en trivialidades o de abrumarnos con montones de datos, entre otras cosas.

El modus operandi del profesional verdadero es que lo principal es la información y no quien la emite. Este es el mejor método para diferenciarlo del falso que busca destacarse o brillar por encima de lo que informa, pues al final para estos últimos, ellos son los protagonistas, no la noticia.

Cronistas y críticos se ven a sí mismos como compañeros de labores cuyas ejecutorias de desenvuelven en el mismo campo sin pensarse como competidores, más bien como colegas que nutren a sus medios sin obstaculizar a los otros. Esta sinergia es contraria a la falsa crónica o critica, depredadores del reino de las noticias cinematográficas.

Las crónicas se convierten en parte de la historia por su precisión al plasmar los acontecimientos y eso las hace fuentes importantes para escribir las historias de nuestras cinematografías. La calidad de lo escrito o lo expresado en grabaciones audiovisuales, influye en que el público este bien informado, tanto actualmente como en el futuro.

Los registradores de la historia del cine

Buscar el dato enriquecedor en los contenidos de los cronistas es lo que espera todo aquel que accede a las expresiones escritas o audiovisuales. Un buen profesional de esta área contribuye tanto como la mejor publicidad que pueda elaborarse para un film.

Las oportunidades que ofrece la apertura de las redes sociales deben ser valoradas en su justa dimensión por los representantes genuinos de este sector, y por las audiencias que reciben sus contenidos, porque un buen cronista de cine es un elemento que aporta contenidos llenos de rigor y de eficacia comunicativa.

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