Hablan los hechos

El PLD y los maestros en la modernización de la educación

El principal cambio a la vista en el panorama educativo es que los alumnos tendrán cada vez menor peso en las mochilas, debido a la integración a la enseñanza de las nuevas tecnologías. Naturalmente, la República Dominicana no está ajena a este proceso de trasformación.

De hecho, se produjo un salto descomunal cuando el Partido de la Liberación Dominicana llegó al poder por primera vez en 1996, y de la mano del presidente Leonel Fernández comenzó el adiestramiento de docentes y estudiantes en el uso de las computadoras.

Fue un proceso concomitante, ya que a la par de capacitar en el manejo de la computación, se instalaron Laboratorios de Informática Educativa en todos los liceos públicos del Nivel Medio.

Y el salto fue mayor, porque se produjo contracorriente, ya que sectores de opinión pública y la oposición política, en lugar de ponderar la iniciativa del entonces joven mandatario al encauzar la educación nacional por el sendero de la modernidad, se dedicaron a torpedear los planes.

Consideraban que era imposible dotar a los planteles públicos de computadoras, y menos que la informática por sí misma formara parte del currículo y de plataforma para los demás contenidos, pero el PLD demostró que se podía.

Desde el gobierno, nuestro partido ha sido el gestor de los mayores avances educativos, ya que también ha dotado a los maestros de salarios dignos y condiciones de trabajo adecuadas.

Desde el 1996, se amplió y mejoró el Desayuno Escolar, al llevarlo a un millón 200 mil raciones por día. Mientras que en la actualidad, con la Tanda Extendida, que abarca ya casi a la totalidad del estudiantado, se sirven dos comidas completas y dos meriendas durante el horario de clases.

Igualmente, miles de aulas han sido construidas o remodeladas, para dar una cobertura extraordinaria a la población escolar, en momentos que se incrementa la demanda de cupos para las escuelas públicas.

La escuela para los nuevos tiempos

Los organismos multilaterales, como a Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura –UNESCO-, subrayan la necesidad de dotar a los estudiantes de las herramientas que les hagan competentes de cara a este siglo.

Realmente, ya no se habla de “nuevas tecnologías” porque su impacto no es tan novedoso, sino más bien habitual y no se concibe la educación de hoy sin lo digital.

Investigaciones promovidas por la Unesco en el ámbito internacional demuestran que los dispositivos electrónicos, como las tabletas, ayudan a los estudiantes a rendir mejor en competencia lingüística, digital y para aprender a aprender, claves para estos tiempos.

Sin embargo, es importante que las tecnologías introducidas en las escuelas en lo adelante no sirvan únicamente para sustituir el libro de texto por una pantalla atractiva y divertida que en el fondo se utilice de la misma forma que el soporta papel, sino que tengan un objetivo pedagógico.

Igualmente, hay que cuidad que estos aparatos no se vuelvan una distracción más que un medio de apoyo. Por ejemplo, el teléfono celular, que con su sola presencia cerca de los alumnos provoca que estén pendientes de los mensajes y chats. Precisamente, en Francia acaban de prohibir la entrada de móviles a los planteles.

Por tanto, es importante la regulación de las pantallas en el aula por parte de las autoridades educativas y de los docentes, a fin de hacer un uso provechoso de estas tecnologías en el ejercicio de la enseñanza.

Pero no cabe dudas de que el futuro a corto plazo apunta a la incorporación del libro digital, del aprendizaje de Matemáticas con el uso de aplicaciones atractivas que incluyen la realidad virtual e incluso, buscar soluciones a las tareas de Ciencias mediante clases en streaming.

Con las tablets, se da paso a lo que muchos llaman “la mochila digital”, y es que la tecnología en aulas facilita el aprendizaje para todos. Las tabletas conducen a los educandos a dar mayor carácter a su propio aprendizaje y a llevarlo hasta fuera del aula.

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