Anteriormente concluimos que Ariamazes había cometido el error de rendirse, al quedar impresionado por las huestes de “hombres alados” que volaron hasta la cima de la inexpugnable roca sogdiana. Habían pasado solo días de aquellas carcajadas y burlas surgidas ante la petición de rendición que le hiciera Alejandro el Grande -temido y respetado conquistador del mundo conocido hasta entonces- desde lo bajo de la planicie sogdiana, a él como comandante militar de la rebelión que le impedía continuar la ruta hacia la India y a Oxiartes, privilegiado caudillo de jerarquía social establecida en aquella lejana sociedad sogdiana.
Entre las dificultades que se le presentan al líder en cualquier época de la historia humana, se esconden las oportunidades que éste podría tener para salir exitoso e ir marcando su rumbo histórico y de esa forma consolidad su carácter. Lo puede hacer, sobre el inicio o dentro del desarrollo de proyectos importantes. Ariamazes tomó la decisión de rendirse, mientras que Oxiarte se replegaba, apertrechándose con una parte importantes de sus rebeldes.
En esa partida del juego de la guerra, el atrevido Ariamazes tenía pendiendo de sus acciones, no solo su propia vida, sino también la de su familia, su descendencia y la de todos los que le acompañaban.
Alejandro hizo crucificar a Ariamazes y junto a él, a la mayoría de los oficiales de mandos altos y algunos de mandos medios que hacían causa común junto al derrotado caudillo militar. En cuanto al resto de los hombres de Ariamases, el “benévolo” Alejandro les perdonó la vida, haciendo de ellos una hueste de trabajadores esclavos.
Con respecto al pueblo civil, es decir, a los niños, jóvenes, mujeres y ancianos, el Conquistador les perdonó la vida a todos ellos, dejándoles libres. En cuanto al rebelde Oxiarte, Alejandro determina no embestirle de inmediato, aunque pudo haberlo hecho sin que aquel tuviera oportunidades de sobrevivir al ataque.
Al entrar en conversaciones con el caudillo Oxiarte, el conquistador maneja un dialogo respetuoso, tratando con dignidad al derrotado y desarrollando una especial relación. Hacía tiempo que dentro del hombre –no dentro del tenaz conquistador- había surgido un sentimiento poderoso sobre Roxana, joven mujer precedida por una gran fama de ser hermosa.
Y en realidad lo era y en forma inusual, al decir de los que relatan esa época en aquel remoto lugar de las antípodas.
Lo cierto es que la joven debió poseer en realidad una exótica belleza, para cautivar al hombre dentro de epidermis de un conquistador de la estirpe y rango histórico de Alejandro Magno. La joven Roxana Cautivó al personaje histórico con fuerza de hechizo, al decir de los que relatan la historia de estas acciones convertidas en leyendas.
Los acontecimientos entre Oxiarte y Ariamazes enfrentando al Conquistador no fueron los únicos, aunque si los de mayor importancia en esos territorios sogdianos. Cuando terminó de pacificar aquel violento territorio, escenificando el último combate en la tierra que hoy conocemos con el nombre de Afganistán, Alejandro se enfrentó a cientos de rebeldes liderados por los guerreros Bessos y Bactria, un dúo rebelde que dio muchos tormentos antes de ser aniquilado por las fuerzas del conquistador.
Con el territorio totalmente sometido a su voluntad, las tropas de Alejandro creían que volverían a sus hogares diseminados por todo el territorio conquistado, con merecidos honores, riquezas y glorias, para morir de viejos contando sus hazañas a sus familiares y amigos.
Pero eso no iba a ser así, debido a la naturaleza del emperador.
Alejandro contrajo matrimonio con la hija de Oxiarte y con ella procreó al heredero de su trono. Luego de las fiestas de bodas y el corto tiempo de luna de miel, las esperanzas de los soldados del emperador se desvanecían como la polvareda producida por los cascos de los caballos en cualquier correría ecuestre, se borra con el viento. Lamentablemente para ellos, el conquistador anunciando con algarabía su próxima proeza de anexión, tomaba el rumbo hacia su próxima jornada bélica. Se trataba de avanzar hacia el enigmático territorio de la India, sitio geográfico poco conocido por las huestes y por el propio Alejandro.
El nieto de Oxiarte -procreado bajo el matrimonio de Alejandro y Roxana- asumió el nombre de Alejandro IV, cuando llegada la ocasión tuvo que hacerse cargo del imperio.
He ahí la diferencia entre una correcta toma de decisión y una decisión incorrecta. Ariamazes se precipitó a rendirse influenciado por sus creencias ancestrales, las que entre otras cosas producían miedo ante cuestiones poco comunes, aquellas que no tenían explicaciones lógicas dentro del contexto psicológico de los sogdianos, enmarcado sobre una cultura sogdiana arcaica. Ha esto se le sumaba, su falta de prudencia, el mal uso del lenguaje frente al adversario, la falta de formación política, la que en esos tiempos estaba limitada a las elites de poder que tenían visión de futuro, siendo producto del conocimiento sobre lo que ellos representaban para la conformación social de entonces. Alejandro sentía cierta admiración por ambos rebeldes, a él le traía curiosidad el arrojo y el atrevimiento de Ariamazes, pero al final se desinteresó en él y sus hombres, se desilusionó ante la actitud irracional que tomó. Ariamazes pudo convertirse junto a sus hombres de mayor cercanía, en parte de las huestes de Alejandro, pero las malas decisiones que éste tomó en los procesos finales, decidieron su suerte.
El éxito de Oxiarte fue notorio, pasó de ser un rebelde a ser un protegido del conquistador y a ser abuelo del heredero al trono y finalmente, abuelo del joven emperador. Pudo verlo, vivirlo y disfrutarlo, gracias a las decisiones que tomó al final de la jornada, frente a Alejandro, quien pudo haberlo aniquilado y por igual contraer nupcias con Roxana, porque en ese momento de su historia particular, nada le era imposible a la inmensidad de su poder magno.
Esa realidad nos demuestra, que tomar decisiones de forma sosegada, documentada, razonada y en el momento oportuno, es fundamental para el crecimiento particular y la suerte de las personas.
La madurez y la responsabilidad se van a desarrollando en forma simultánea, porque al tomar decisiones no solo se pone en juego la felicidad particular, también se incluyen los individuos que nos acompañan en el desarrollo de los procesos. Es por ello que debemos poner atención al conocimiento, a la mejora continua y a las implicaciones que tienen nuestras decisiones, frente a los demás.
Las personas que nos acompañan tienen metas que cumplir, no solo de ellos sino también, metas que encierran sueños de familias y allegados de mayor cercanía. En otras palabras, el líder debe conocer mejor en qué consisten y lo que implican sus decisiones.
Esa última parte del párrafo anterior, debe ser la meta más importante del menester de un líder.