Cultura

Conocer al cine puertorriqueño

Una de las trabas que suele sufrir el cine latinoamericano de nuestros días es la dificultad del acceso a los mercados de la propia región, por lo que el desconocimiento entre países cercanos de esta América nuestra es tan o más grande que el tenido con Europa, E.U. o Asia, para poner el asunto en perspectiva.  

La paradoja de un cierto cine que se está haciendo en Puerto Rico y la casi nula idea que se tiene de él en República Dominicana, roza los confines de lo real maravilloso o realismo mágico. Dos islas divididas por un hilo de mar, pero con muchas afinidades culturales.

Lo mejor conocido en las salas quisqueyanas son proyectos cómicos que involucran directores o talentos puertorriqueños en películas dominicanas, o de lo contrario, dominicanos interviniendo en películas puertorriqueñas. Esa es la parte que se conoce y que funciona relativamente bien en el aspecto comercial.

El realizador Raúl Marchand se atrevió con Broche de Oro(2012) y Broche de Oro: Comienzos(2017), dos comedias con el tema de la tercera edad, esa relación entre hijos y adultos mayores que no siempre termina bien. A pesar de su buena estructura, de su elenco  con actores de primera línea como Jacobo Morales, Diego de la Texera o Shorty Castro, y de la popular figura dominicana Charityn Goico, en nuestro país. Broche de Oro: Comienzos no tuvo la atención que merecía del público.

La otra cara de la moneda son los dramas con trasfondo social o que deben ser conocidos por las audiencias criollas en tanto retratan la realidad boricua con ojo crítico. Antes de que Cante el Gallo(2016),   Angélica(2017) y El Chata  (2017), son una muestra de un cine con cosas que decir.

DRAMA Y SOCIEDAD EN P.R.

En Antes de que Cante el Gallo(2016),  Ari Manuel Cruz se enzarza con el tratamiento de temas tan complicados como el despertar adolescente, la ruralidad y las relaciones familiares.  Si bien el realizador no logra domar del todo esa realidad que intenta describir, sí logra hacernos ver las cosas desde los ojos de Carmín (Miranda Purcell). 

Las ráfagas de realismo permiten entrever un panorama social que contradice los discursos oficiales de bienestar. Ciertas partes de la fotografía de Santiago Benet Marí nos llaman la atención por su dramática descriptividad, así como la musicalización de Eduardo Cabra (Visitante Calle 13) que se fusiona hermosamente con el contenido.

El Chata es un drama sobre el círculo vicioso que acecha a los menos favorecidos, pues por más empeño que ponga Samuel (Alexon Duprey), las situaciones terminan golpeando al boxeador, su esposa y su hijo. Su talento deportivo no le evitó la cárcel y no lo ayuda a alejarse de las tentaciones, ni a conseguirle un trabajo digno.

Gustavo Ramos Perales dirige con un sentido de la economía de los medios y una claridad expositiva que elevan este modesto pero potente film. Las actuaciones de Alexon Duprey, Mariana Monclova, Modesto Lacen, José Gael Valentín, Camila Monclova y el resto del equipo actoral, contribuyen con sus expresividades a reforzar el dramatismo de esta fábula social.

Lo que la realizadora Marisol Gómez-Mouakad muestra en Angélica es el pan nuestro de cada día de las mujeres caribeñas,  que no más que la discriminación y la violencia a las que son sometidas en todos los ambientes en que conviven. Angélica  (Michelle Nonó) descubre una verdad dolorosa y es que los prejuicios raciales se esconden en su propia familia.

La actuación de  Michelle Nonó se aleja de los tópicos naturalistas para proyectar con una sutil pero poderosa fuerza su reacción a las micro y macro agresiones. Los otros que sobresalen en la parte dramática  son René Monclova como el tío Carlos, Yamil Collazo como su pareja José y el siempre destacado Modesto Lacen como Juan, el interés romántico de Angélica.  

LA VISIBILIDAD DE UNA CINEMATOGRAFIA INTERESANTE.

Los filmes de los que aquí hablamos han tenido una carrera que les ha procurado premios y distinciones en los festivales en donde se han mostrado. Las dos Broche de Oro y Angélica, hicieron carrera comercial en las salas dominicanas. En el caso deAntes de que Cante el Gallo,El Chatay Angélica,estuvieron participando en el Festival de Cine Global Dominicano y en el Festival Internacional de Cine Fine Arts.

El interés temático que suscitan y sus valores estéticos, les hacen merecer a estas películas puertorriqueñas una mayor difusión de la que han tenido. El público dominicano, de verlas, podría valorar el acercamiento que hacen estos cineastas a realidades que nos son comunes, pues la cercanía cultural es evidente.

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