Hablan los hechos

Confianza y armonía en una escuela que prioriza la calidad

La designación del compañero Antonio Peña Mirabal como ministro de Educación, a finales de febrero de este año, significó un golpe de confianza que ha revitalizado al sector de la enseñanza.

En efecto, el nuevo estilo de gestión ha sido para bien, y es indudable que una dinámica de trabajo positiva se entroniza dentro del estamento que se encarga de dirigir las políticas de formación de nuestros niños y jóvenes en el sistema educativo formal.

Partimos de que la enseñanza es de calidad cuando está dirigida a satisfacer las aspiraciones del conjunto de los sectores integrantes de la sociedad a la que está dirigida; en este caso, la dominicana, factor que se puede calibrar en la medida en que se alcanzan efectivamente las metas trazadas para cada renglón.

La buena educación asegura a todos los alumnos la adquisición de los conocimientos, capacidades, destrezas y actitudes, que requerirán frente a los retos que deberán asumir en la vida adulta.

Acertadamente, las directrices del nuevo incumbente van enfocadas a la meta de mejorar hasta el grado óptimo la calidad del sistema educativo, de manera que los recursos humanos que egresen tras completar el ciclo sean cada vez más competitivos, medidos en el ámbito internacional.

Descentralización, una de las claves

Sin dudas que entre las primeras señales transmitidas por el ministro Peña Mirabal, de que la norma que caracterizará su administración es la de la Fortaleza Institucional, se destaca la transferencia inmediata de 624 millones de pesos para las juntas de centros educativos, recursos que facilitarán una mejora en la gestión de las escuelas.

La Dirección General de Gestión y Descentralización Educativa ha detallado que estas transferencias van a 7,823 juntas de centros, juntas regionales y juntas de distritos escolares.

De esta manera, los procesos pedagógicos obtienen una mayor autonomía verificable precisamente en las escuelas, que son el escenario primordial de las políticas públicas de la educación.

Los fondos llegan a 7,823 juntas descentralizadas de centros, a 18 juntas de las regionales y a 122 juntas de distritos, a través de más de 1,600 cuentas bancarias abiertas. En tanto, aquellas que no disponen de los requisitos que manda la ley, reciben los fondos por la vía de los distritos escolares, pero con la debida supervisión y fiscalización.

Peña Mirabal precisó que, en lo adelante, los pagos serán sistemáticos y puntuales, para que así los centros cuenten con los recursos que les permitan operar de manera desahogada.

La descentralización genera la fluidez de los recursos hacia las juntas de centros, complementada con una efectiva supervisión y fiscalización de sus manejos, que a su vez garantiza una gerencia mucho más productiva de los directores y técnicos educativos, sobre la base de la debida planificación, sin dejar espacio a la improvisación.

Además, estos protocolos implican la más completa transparencia, de modo que estos recursos públicos sean manejados bajo criterios éticos y de servicio a la población que es a quien pertenecen, porque provienen de sus impuestos.

Importante rol de los maestros y su gremio

Otro paso vital en el proceso de convencer a la sociedad dominicana de la encomienda de fortalecer la institucionalidad en las labores educativas, lo evidencia la convocatoria por parte del ministro Antonio Peña Mirabal, en conjunto con la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), para el Concurso de Oposición Docente 2019.

Esta iniciativa, va dirigida a profesionales de la educación y de la psicología, para la selección del personal requerido, que en esta ocasión comprende más de siete mil 700 mil vacantes a nivel nacional.

Acompañado de numerosos representantes de la ADP, Peña Mirabal indicó que durante todo un mes, a partir de la publicación de la convocatoria, serán recibidos los documentos de los postulantes que aspiran ingresar al sistema o ser promovidos.

Luego se pasa a la etapa de evaluación y selección de los mejores talentos para la docencia en las aulas, la dirección de centros educativos y el trabajo de orientación pedagógica.

Los postulantes en el concurso de oposición para docentes, directores de centros y orientadores, deberán poseer título de licenciados en educación o en psicología.

Para pasar la selección, los profesionales de la enseñanza y la psicología necesitan obtener una puntuación no menor a los 70 puntos.

En la actualidad, existen 6 mil plazas disponibles para docentes y 1,700 para directores de centros educativos.

Mediante el concurso se busca, también, formar una base de datos de recursos humanos dirigida a escoger a futuros directores de escuelas y a los maestros que hacen falta en los niveles de Inicial, Primaria y Secundaria, además de instructores de educación física y psicólogos.

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