Opinión

Cambio climático y sequía

El cambio climático es un fenómeno definido por la Convención Marco de las Naciones Unidas de 1992, en su artículo 1, como un “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera global y que se suma a la variabilidad natural del clima, observada durante períodos de tiempo comparables”.

De manera general, se manifiesta por el aumento del nivel del mar, el aumento de la temperatura promedio de la superficie terrestre y de la temperatura oceánica, la disminución de extensión de nieves y hielos, el aumento de los eventos extremos de la naturaleza (huracanes, tornados, inundaciones, sequías, etc), y la acidificación oceánica.

Los cambios de clima han producido el derretimiento de nieve y hielo y la alteración de los sistemas hidrológicos, lo que afecta a los recursos hídricos en términos de cantidad y calidad. Además, el cambio climático ha afectado la producción de los principales cereales de consumo humano, comprometiendo la seguridad alimentaria mundial.

Los estragos que causa la sequía, especialmente en la producción de alimentos, ha puesto de manifiesto la necesidad de prestar especial atención a estos eventos climáticos que, aunque históricamente se producen de manera ocasional, ejercen una notable influencia, por la demanda cada vez mayor de agua, alimentos y energía de una población mundial en desordenado crecimiento.

Datos científicos señalan que desde mediados del Siglo XVIII (1750), el globo terráqueo se ha estado calentando y que este proceso se ha agudizado en la medida en que se han incrementado los gases de efecto invernadero.

Estos gases, producidos por las actividades humanas, en especial las labores de la industria petrolera y del carbón, representan la mayor dificultad y amenaza al medio ambiente, ya que causan la erosión de la capa de ozono y el calentamiento de la tierra, lo que contribuye de manera directa con los cambios climatológicos.

La República Dominicana no escapa a estos fenómenos naturales que afectan el uso y consumo de agua y obliga a restringir y adoptar una serie de medidas, para promover el uso eficiente del preciado líquido.

En el año 2015, la sequía generó grandes preocupaciones y la pérdida de alrededor de 200 mil quintales de arroz en la línea noroeste, siendo los municipios más afectados Castañuelas, Villa Vásquez y Mao Valverde.

Recientemente, en marzo de 2019, los productores y ganaderos agrícolas reportaron importantes pérdidas materiales, por la muerte de más de mil 200 cabezas de ganado y la pérdida de las siembras a causa de la prolongada sequía.

El uso indiscriminado y la proyección agotable de los recursos naturales, obligan a las naciones a incorporar la dimensión ambiental a los planes de desarrollo.

Toda la colectividad debe incorporarse como actores fundamentales dentro de sus roles y competencias, para conciliar los intereses económicos, sociales, políticos y ambientales con acciones inmediatas, utilizando instrumentos de desarrollo territorial y nuevas tecnologías que promuevan el uso de los recursos hídricos en forma racional.

La gestión efectiva y responsable del agua debe ser, hoy más que nunca, un tema relevante en la formulación de las políticas públicas, con miras a una mejor administración y aprovechamiento de los recursos naturales.

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