Opinión

Juan Bosch en España

Desde el pasado 31 de mayo, se celebra en España la 78ª Feria del Libro de Madrid, cuyo país invitado este año es la República Dominicana. Concluirá el 16 de junio. Se les rinde homenaje a tres glorias de las letras y de amplio magisterio en nuestro país y en el exterior: Pedro Henríquez Ureña, Juan Bosch y Marcio Veloz Maggiolo. Las actividades dominicanas programadas, alrededor de cien, se desarrollan con éxito.

En ese evento presentaremos un libro sobre Juan Bosch, el próximo viernes 14 de junio. Ofrecemos a nuestros lectores uno de los trabajos incluidos en la obra, la crónica de una visita del profesor Bosch a España, en octubre de 1990:

Bosch acaba de permanecer un mes en España. A diferencia del viaje de joven aventurero que hizo en 1929 a la tierra catalana de su padre, hoy (octubre de 1990) ha vuelto, como en otras tantas ocasiones, a participar en importantes actividades culturales y políticas: le correspondió clausurar el Congreso Iberoamericano de Periodistas, celebrado en las Islas Canarias, y tomó parte en varios foros sobre América Latina en el marco del Quinto Festival Iberoamericano de Teatro, realizado en Cádiz y en Madrid; también fue invitado por la Exposición Universal de 1992. Además del autor de estas líneas, Bosch viajó acompañado de su esposa doña Carmen Quidiello y su hija Bárbara.

El Congreso de Periodistas sesionó en La Gomera, una de las siete islas que integran el archipiélago canario; además, fueron realizadas actividades en Las Palmas de Gran Canaria y en Tenerife. Había periodistas de América y España, convocados para analizar y discutir sobre aspectos vinculados con los medios de comunicación y la lengua en que se expresan más de 300 millones (hoy son más de 400 millones) de personas: la castellana. Los temas iban desde la libertad de información en Iberoamérica, influencia de los medios de comunicación en la defensa de los derechos humanos, la tecnología aplicada a la comunicación, la influencia de los comunicadores en el nuevo sentimiento espiritual del hombre, hasta tópicos como el papel de la prensa en español en la preservación del legado cultural iberoamericano en los Estados Unidos y el rol que puede jugar Canarias como nexo de unión entre los intereses de los países iberoamericanos y España.

Como el cónclave de periodistas era patrocinado especialmente por el Gobierno canario, hubo varias actividades protocolares. El acto más solemne de la jornada lo constituyó la clausura, cuya parte central fue el discurso que con el tema “Periodismo y literatura” pronunció el profesor Bosch: señaló las diferencias y relaciones del periodismo con la literatura y resaltó que los comunicadores sociales tenían el deber de preocuparse siempre por la lengua que usaban en la transmisión de sus informaciones y análisis.

Era natural que Bosch fuera la estrella del congreso. Aparte del respeto y la admiración de que goza a nivel internacional por su obra intelectual y por una vida dedicada a la defensa de la verdad, la democracia y los derechos humanos, estaban muy presentes entre los asistentes los recientes sucesos nacionales respecto a las elecciones (1990), en las palabras del jefe de redacción del periódico La Nación, de Argentina, Albino Dabove: “Hay que hablar con Bosch; él resume la historia latinoamericana de este siglo”.

El congreso se realizó en La Gomera, isla volcánica cuyas montañas se confunden con las nubes y la niebla oculta sus grandes desfiladeros. Como si ese lugar se conservara en el día séptimo de la creación. Quien visita Tenerife tiene que asistir al espectáculo del Teide, el volcán prodigioso que constituye la mayor elevación de España; o el valle del Orotava, que en 1799 impactó tanto al barón Alexander Von Humboldt: “[…] he hallado, bajo la zona tórrida —escribió el sabio alemán— partes en que la naturaleza son más majestuosas, más ricas, en el desarrollo de sus formas orgánicas, pero confieso no haber visto, en parte alguna, un cuadro más variado, de más atractivo y más hermoso por la distribución de la masa de verdura y de las rocas que el valle del Orotava, en Tenerife, ni del Orinoco, la Cordillera del Perú y los hermosos valles de México”.

Ese valle es apenas una imagen difusa en el paisaje. La mano inclemente del hombre ha ido quitando verdor para sembrar cemento. Era obvio que en ese momento Bosch comentara el crimen ecológico que se ha cometido, y que aún continúa con la foresta dominicana: “No se dan cuenta ni aquí ni allá, pero mucho menos allá, de que cuando se deforesta se está desangrando la vida del país.

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