Opinión

La educación dominicana, entre avances y desafíos (Parte 1)

Cada vez que un organismo internacional publica estudios relacionados con la educación, lleva a pasar revista a las interioridades del Sistema Educativo Dominicano y, por vía de consecuencia, a profundas reflexiones.
En el contexto anterior, desde hace décadas que se sabe que ninguna nación en vía de desarrollo puede dar el salto hacia un estado adecuado de bienestar, si no logra que su educación acorde con los estándares mínimos de calidad.
Veamos algunas cuestiones fundamentales. En su último informe anual sobre el desarrollo, el Banco Mundial insiste en diferenciar escolarización y aprendizaje. Para el organismo, no basta con que los niños asistan a la escuela, el acento debe ponerse en las habilidades y el aprendizaje e identifica tres aspectos asociados a la crisis del aprendizaje: i) resultados poco satisfactorios; ii) escuelas que fallan a sus estudiantes (niños poco preparados para aprender, docentes poco cualificados y desmotivados, e insumos escolares sin efecto sobre la enseñanza o el aprendizaje); y, iii) sistemas educativos que incumplen a las escuelas, en tanto las dificultades técnicas y los procesos políticos distraen la atención de los verdaderos protagonistas.

Si en algo estamos de acuerdo en la República Dominicana, y que casi resulta en un clamor, es que “no basta con que los niños asistan a la escuela, el acento debe ponerse en las habilidades y el aprendizaje”. Al momento de pasar revista a los aspectos asociados a la crisis del aprendizaje, la realidad de nuestro país resulta preocupante.
Según la Evaluación Diagnóstica Nacional, aplicada en 2017 a los estudiantes de tercer grado de primaria, con el propósito de identificar las competencias que han logrado desarrollar los estudiantes en Lengua Española y Matemática establecidas en el currículo nacional para dicho grado nos encontramos que, en la primera asignatura, apenas el 12% tuvo resultados satisfactorios, y el y 27% en la segunda.

Mientras que, en el 2018, se evaluaron los estudiantes de sexto grado, con el mismo propósito, y los resultados fueron tan preocupantes como los de tercero: un 4.1% en Matemáticas, 15.63 % Ciencias de la Naturaleza, 17.97, Ciencias Sociales y un 27.37 en Lengua Española, lograron resultados satisfactorios.

Se tratan de evaluaciones nacionales que miden, desde el año 2017, lo que han aprendido los estudiantes, según las competencias específicas establecidas en el currículo nacional de primaria. Se aplican al finalizar cada ciclo del Nivel Primario y Secundario, en períodos de tres años.
Las Pruebas Nacionales que se aplican en el sistema educativo dominicano desde hace más de 2 décadas, evidencian debilidades en la calidad de la enseñanza, pero han sido escasas las políticas implementadas para corregir las constantes deficiencias que reflejan estas evaluaciones. La cuestión radica en que, en vez de corregirla la problemática, se disfrazan para que la sociedad no visualice los verdaderos resultados, a pesar de los altos niveles de promoción de los estudiantes, un alto porcentaje de estos, reprueban en esas evaluaciones.

Esto quedó evidenciado en los informes que durante tres años consecutivos presentó la Fundación Pensar y Crecer, que dirige el exministro de Educación, Melanio Paredes, que establecen que los niveles de correlación entre las calificaciones reportadas por los centros educativos públicos y privados eran inversamente proporcionales con los resultados de las Pruebas Nacionales.
“En los centros educativos son excelentes y en las Pruebas Nacionales son deficientes”. Es indiscutible que hemos logrado avances en cobertura, pero la calidad sigue siendo un desafío”, de acuerdo a los referidos informes.
En los Estudios Regionales Comparativo y Explicativo, promovido por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (Llece), de la UNESCO; aplicado a 19 países de Latinoamérica, obtenemos también resultados pocos satisfactorios.
Además de las evaluaciones nacionales y regionales República Dominicana forma parte de los 81 países que participan en el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, PISA (por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que se realiza cada tres años, a partir del año 2000 y busca conocer en qué medida los estudiantes de 15 años son capaces de utilizar los conocimientos y habilidades necesarios. Las áreas evaluadas son Lectura Comprensiva, Ciencias y Matemáticas. La participación de República Dominicana inicia en el 2015 y por segunda vez en el 2018. Esta última será publicada en diciembre del 2019.
La verdad es que, si los resultados en las evaluaciones nacionales y regionales no son satisfactorios, sería un milagro lograr resultados diferentes. Donde no solo estamos en el último lugar comparado con países desarrollados, estamos por debajo de países de América Latina, con economías similares a la nuestra, como Chile, Uruguay, México, Costa Rica, Brasil, Colombia y Perú.

Aprender de los mejores

Singapur, que en el último informe PISA, logra el primer lugar en todas las áreas evaluadas, se independizó en 1965. En un comienzo la fuerza laboral de este país era mayormente pobre y poco calificada. Pero en pocas décadas este pequeño país asiático de poco más de cinco millones de habitantes ha logrado superar en los ránkings de educación a los países más ricos de Europa. La clave “Aprender resolviendo problemas reales” Y lo que impresiona es la determinación de los estudiantes en saber exactamente cómo hallar el resultado. El método utilizado es conocido como «maths mastery» o maestría en matemáticas.

La utilización de conocimientos en ciencia y matemáticas para resolver problemas reales es exactamente el tipo de habilidades que intentan medir las pruebas PISA.

Singapur tiene el beneficio de tener un sistema educativo pequeño y centralizado, donde todos los maestros son entrenados en el Instituto Nacional de Educación y ha buscado hacer más atractiva la profesión de educar. El estatus de los maestros en la sociedad es muy alto debido a la dura competencia para obtener un puesto, estos son seleccionados del 5% que obtuvo los mejores resultados entre los graduados universitarios. Las opciones de desarrollo profesional son múltiples, pueden seguir una carrera que los conduzca a ser directores de una escuela, maestros en un salón de clase o investigadores en educación y algo muy importante tienen tiempo para profundizar su conocimiento y preparar sus clases.

Otras características impresionantes de la educación en Singapur es que, los directores de las escuelas rotan entre escuelas cada seis a ocho años. El trabajo en equipo, los maestros trabajan en equipo, crecen juntos, trabajan juntos e investigan juntos y los colaboradores más potentes son los padres.

El sistema es competitivo. Hay un examen al final de la educación primaria que determina en parte si un niño puede ir a su escuela de preferencia, En secundaria, los adolescentes pueden seguir una orientación más académica o una orientación que los conduce a un diploma técnico o vocacional.

Termino esta entrega con una gran frase de Albert Einstein: “No esperes resultados diferentes si siempre haces lo mismo”

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