Hablan los hechos

El reto para el 2020: un marketing electoral eficaz

Frente a las transformaciones que verifica la sociedad sobre la base de las nuevas tecnologías, sus plataformas de comunicación y los cambios que propician en el accionar político, nuestro Partido de la Liberación Dominicana afronta el reto de emplearse a fondo para continuar como principal factor de cambio social en este este país.
No es prudente confiar ni dormirse en los laureles del predominio en los esquemas tradicionales. Es preciso romper paradigmas e innovar constantemente.

Premisa fundamental en materia de marketing, es que, en el presente, los públicos tienen por característica común el gustar de las propuestas que superan lo acostumbrado o usual.

La incidencia de las redes se une a la ya demostrada tendencia a consumir con mejor disposición los contenidos proselitistas que se presentan vinculados a la sociedad del espectáculo, o a lo que los angloparlantes llaman “show bussine”.

De hecho, el PLD ha sido precursor en esa estrategia, adelantándose incluso a sociedades de mayor nivel económico y tecnológico, pues tanto las campañas que han llevado a la presidencia a Leonel Fernández como a Danilo Medina se han valido de esas vistosidades.

El enfoque de un experto


Conversamos con el académico cubano, Adonis Subit Lamí, del Instituto Internacional de Periodismo José Martí en La Habana, comunicólogo, profesor, investigador y director de medios en esa nación.

Subit Lamit conoce muy bien el medio social, político y comunicacional de la República Dominicana.

Ha venido en diversas ocasiones a impartir cursos de Periodismo Digital, Hipermedia y Redes sociales. Mantiene un monitoreo constante sobre la actividad política local en internet.

Apunta, que el uso estratégico del Internet para las campañas políticas dependerá siempre del contexto, no existen fórmulas generalizadoras. Pero si hay un tejido tecnológico generalizado a tomar en cuenta al trazar estrategias, ya que ha cambiado el poder, porque el ciudadano conectado tiene autonomía para organizarse, participar, amplificar sus respuestas e influir más que nunca.

Aconseja tratar de reconvertir a los militantes, simpatizantes o votantes en activistas electorales, “está probado que de esta forma se apropian de la campaña y son efectivos y potentes”.

“Se debe apostar por mas creatividad cívica. Por campañas de voluntarios y de movilización, más que de partidarios y publicidad. Es un asunto de personas y no de máquinas, a pesar de que paradójicamente el éxito o fracaso de una campaña depende mucho de los medios digitales”, subraya.

Factores tecnológicos a tomar en cuenta

Si la sociedad hoy ocupa la mayor parte de su tiempo frente a un celular, conviene pasar a formar parte de esa misma comunidad y convertir estos nuevos medios en espacios para la difusión y recepción de información que beneficien a la campaña.

Explica que por la gran cantidad de usuarios, gustos, y tribus sociales, es difícil general un ecosistema ideal. Pero por medio de los datos interpretados, podemos generar discursos efectivos para cada tipo de público, sin perder la esencia de la campaña.

El uso de la internet y redes sociales deben ir dirigidas a ampliar la imagen del candidato en estas plataformas. Crear canales de interacción con el electorado, segmentar a los votantes objetivos, crear contenidos específicos para ellos.
También es fundamental, promover debates para conocer las opiniones y sugerencias de la población, crear oportunidades para captar la atención de los indecisos, defender el posicionamiento y atender los ataques de los adversarios mientras se mantiene el diálogo con el público objetivo hasta el justo momento de la votación.

Obama, Trump, Chávez, Correa, Bukele, la clave de sus éxitos
Subit Lamí señala que la clave de cada uno ha sido la innovación. Insiste, empero, que no, no hay fórmulas mágicas ni únicas. “Hoy la mayoría piensa que las redes sociales, medios digitales e Internet han llevados a muchos a la presidencia. Pero no son las herramientas por sí solas las que logran el cambio. El fenómeno va mas allá y se basa en la innovación”.


Advierte que las herramientas que permitieron que la candidatura de Barak Obama fuera vencedora 2008 y 2012, son muy diferentes a las que llevaron a Donald Trump a la victoria en 2016.

En 2016, Donald Trump, sabedor de la de la importancia que tienen las redes sociales sobre los resultados electorales, gastó mensualmente unos 70 millones dólares en publicidad y marketing digital para su campaña.

Hillary Clinton innova al retransmitir su primer discurso a través de Periscope, mientras que Bernei Sanders utilizó la realidad virtual mediante un video VR 360 grados que daba al público la sensación de estar presente en el lugar.

En América Latina, el candidato a la Presidencia de Costa Rica, Ricardo Araya provocó sensación con su spot colaborativo e igual por su perfil en la App de citas Tinder.

Los video juegos también son un recurso, los utilizó el senador republicano por California Ted Cruz, al otorgar puntos a quienes colaboraron en su campaña. En la india, Narandra Modi utilizó hologramas en 2012 e igual hicieron el primer ministro turco Tayip Erdogan en 2014 y el candidato de la Francia Insumisa, Jean Luc-Melechon, en el su mitin de cierre de campaña de 2017.


Obama y el presidente de México, José Manuel López Obrador utilizaron los videojuegos, y luego Donald Trump con la aplicación móvil America Firts.

De su lado, Nayib Bukele, el joven presidente de El Salvador, se presenta siempre como un hombre moderno y actual.

Tendencias tecnológicas en la política

Para el futuro a corto y mediano plazos se vislumbra el incremento en el uso de la Big Data, los Microtargetin, la segmentación de los públicos, así como una mayor explotación de los canales de libre transmisión, sobre todo WahtsApp y Telegram.

La popularidad de un líder político en Internet establece mediante estudios del electorado con técnicas cualitativas y cuantitativas. Estas últimas se apoyan en la métrica del internet. Se habilitan formulaciones que nos conducen a los resultados de opinión pública. Metodologías definidas y estandarizadas y algoritmos privados para levantar datos, procesarlos estadísticamente cuanti-cualitativamente.


Como debe un político hablar por las redes sociales

Cada día, los públicos tienen menos tiempo para leer análisis o escuchar monólogos extensos. Hay agotamiento y falta de confianza hacia muchos políticos. Los votantes observan la personalidad del candidato y atienden mas a quien las hace que a la espectacularidad de lo que promete. Las ideas las encarna un sujeto que podría atraer al público según su carisma, carácter e imagen.

Por lo general, los candidatos hablan de tres cosas: de política; de las críticas a su adversario, de las necesidades de la gente y de su plan de gobierno en base a esas demandas.

Subit Lamí especifica que de esos tres tipos de discurso, el que encuentra mayor y mejor acogida es el que se inclina por los que hablan de sus necesidades, mientras los otros dos casi siempre tienden a fracasar.

Por ende, la mejor forma de comunicarse con los votantes será mediante mensajes cortos y claros, que causen inspiración en la gente y respondan a sus inquietudes con el propósito de solucionarlas y que expliquen cómo hacerlo posible.

Entiende que para un líder o candidato, lograr motivar conversaciones en internet, que se hable de él, es más que una señal de incidencia, un reto.

Recomienda atender personalmente sus cuentas en la medida de lo posible, ya que la gente quiere conocer a la persona detrás del anuncio, saber que sueña, que piensa, en que se parece a él.

Es fatal solo transmitir información oficial de campaña, y peor aún, incurrir en peleas a través de las redes. Igual de malo es saturar de contenidos los perfiles o timelines “en todo momento se debe mantener un equilibrio entre calidad y cantidad, jamás rebajar el debate democrático, las discusiones deben ser basadas en argumentos”.

Precisa que la eficacia de un perfil en redes sociales no está en la cantidad de actualizaciones, ni por cantidad de seguidores, sino por las de respuestas y conversaciones que entabla con su comunidad.

Un político debe saber contar historias también en las redes sociales. A los seres humanos nos gustan las historias, le dan sentido a la realidad y construyen significados, emociona, por eso cuando contamos historias nos comunicamos mejor.

Los políticos de hoy y sus equipos de campaña deben estudiar técnicas narrativas y las características técnicas de esas historias para cada tipo de soporte tecnológico y aplicaciones.

En medio de campañas electorales, los candidatos inteligentes centran su atención en tres historias esenciales: 1- la de su sociedad; 2- la de su partido y 3- la del propio aspirante, porque el votante quiere verse a sí mismo en el político. La gente vota por personas de carne y hueso.

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