Cultura

Precisiones sobre crítica y análisis de cine en RD.

En la mayoría de las ocasiones nos olvidamos del tejido social en el cual estamos insertos y que condiciona el ejercicio de todo lo que hacemos.

Nuestro país es un terreno fértil para loas excesivas y descalificaciones sin sustento. Por tanto, el análisis o la crítica no pueden pretender estar exentos de esos vaivenes.

Hic et ubique, aquí y en todas partes, usar el bisturí analítico es colocarse en la línea de fuego de una parte de los directores, de la industria y del público en general, pues existen el prejuicio o la imagen muy extendidos de estos críticos como participantes de karaokes, complaciendo peticiones, ensalzando figuras o interpretando melodías al son de orquestas interesadas.

La versión contrapuesta es la que el analista mexicano Jorge Ayala Blanco llama “desmadradora”, cuya idea es enfrentarse a la película como un toro rabioso con juicios sumarios y extremistas para descalificar cualquier contenido que no entre dentro de sus estrictos parámetros.

Para este segmento, solo obras provenientes de su visión de un tipo de cine, entran a su exclusivo reino.

El cine dominicano no necesita de la condescendencia para con sus obras, solo la justicia de un análisis riguroso que respete las especificidades del objeto que está delante de sus ojos. Hacer lo contrario es producirle un perjuicio y mentirle a las audiencias que esperan sus palabras.

Los ecos de las opiniones sobre una película pueden traer respuestas a favor y en contra que se deben tomar en cuenta, aceptándolas con respeto. Lo que no se puede es escribir con el temor de diferir o de que aun estos planteamientos expresados con altura de miras, sean recibidos de manera descompuesta.

Racionalidad vs intereses.

El sector cine es una comunidad con múltiples ramas de la cual la crítica es una muy importante en su papel de intermediaria entre la obra y las audiencias, lo que es contrario a la percepción de ciertos sectores con pretensiones de oráculos o de líderes absolutos para determinar que está bien y que no. No obstante, sin ser un emulo del ojo de Ra, el que todo lo ve, nuestra misión es ver lo que los otros no ven y tratar de comunicar esa visión.

Una de las competencias fundamentales que debe tener un analista es el conocimiento del lenguaje cinematográfico, y aunque parezca una verdad de Perogrullo, es menester hacerlo notar y repetirlo cuantas veces sea necesario. No manejar esta herramienta con propiedad es darle razón a algunos realizadores o técnicos de que hablamos desde el desconocimiento.

La escritura o la opinión sobre cualquier película o tema relacionado tienen que ser investigadas y contrastadas, pues no nos podemos dar el lujo de perder credibilidad por expresarnos sin una base sólida. Personalmente, no incluyo nada sobre lo que no tenga una seguridad, y en caso de alguna duda, lo descarto hasta comprobar su veracidad.

Cinefilia y critica están íntimamente ligadas, una no puede darse sin la otra, un cinéfilo tiene la posibilidad de existir sin transformarse en un analista formal, pero al último le es imposible serlo si previamente no ama al cine de manera desmesurada, a veces caótica, a veces organizada, pero siempre con esa pasión hacia el cine.

Si un analista va a cuestionar trabajos específicos de un director, es su obligación hacerlo desde el rigor y distanciado de sentimientos personales prejuiciados. Cada película es única y refleja las condiciones objetivas y subjetivas del momento en que se realizó, por eso hay que concentrarse en ella aunque se haga referencias no muy extensas a filmes anteriores de ese realizador.

El análisis, es el análisis...

El desarrollo de una crítica saludable depende de su independencia a la vez que de cultivar una relación de mutuo respeto con los hacedores de cine. Ser creíble depende más de los parámetros técnicos y éticos que de actitudes contemporizadoras, pero sin llegar a conflictos estériles.

La enfermedad infantil del daltonismo estético analítico, el hipertiroidismo en el uso del lenguaje técnico junto a cierta anemia en contextualizar socialmente las películas, se combaten con grandes dosis de ganas de comunicarse con los objetivos finales de su misión: los espectadores. El sector de la crítica y el análisis debe observar los procesos productivos sin perderlos de vista, señalando sus fortalezas y debilidades sin abandonar su rol de conexión entre ese público y realizadores.

Humberto Almonte
Productor y analista de cine.-

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