Cultura

Festivales, muestras, concursos y jurados de cine.

El presidente Franklin Delano Roosevelt pronunció la famosa frase usada en el Hombre Araña por Stan Lee: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, un consejo que el tío Ben le da al superhéroe, pero que es perfectamente aplicable a quienes ejercen de jurados en los festivales y concursos de cine.

La escogencia o selección de los participantes es un proceso complejo pues depende de factores tan disímiles como ética, conocimientos, o rigor analítico, algo parecido al reto que resolvió el sabio Salomón. La credibilidad de lo que sabes y como lo aplicas es lo que está realmente en juego.

Los otros temas complicados son la interacción con los participantes y el desenvolvimiento con los organizadores del evento, para lo cual se debe estar preparado para lidiar con todo esto usando las artes de la diplomacia, sangre fría y la habilidad para hacer entender tus posiciones con claridad.

Festivales, muestras, concursos y jurados de cine.

Vamos viendo que no solo de leyendas urbanas vive aquel que decide cargar con la responsabilidad de seleccionar lo más destacado en estos torneos de imágenes, como algunos asumen equivocadamente, dándole categoría de esfuerzo menor.

Las exigencias y la presión que en todo caso son parte del Modus Operandi, no eximen al analista o técnico en su rol de juez, que como en el antiguo sistema judicial, debe responder solo a su íntima convicción. De los resultados depende la credibilidad de su imagen, eso y nada más.

Dura lex sed lex.

En el pensamiento estratégico de los organizadores está insertada, como si fuese por transmisión genética, la idea de que su festival atraiga al público con las películas más populares y de paso, que estas posean ciertos niveles de calidad. La dificultad estriba en lograr esto juntando ambos parámetros, que se consigue con sangre, sudor y lágrimas.

Festivales, muestras, concursos y jurados de cine.

Un festival de cine es un evento cultural para el que se requieren habilidades de orfebre, pues su crecimiento o evolución se logra con paciencia. La popularidad llega en cierta época, más tarde que temprano, de ahí que algunos organizadores se desesperen queriendo alcanzar un status antes de tiempo, un error muy común en estos casos.

La condescendencia podría llevarnos a rebajar nuestras exigencias, pensando que si toleramos una obra que no cumple ni en lo técnico o lo artístico, pero que asegura un impacto noticioso, generaría una empatía con ciertos sectores, y podría rendir réditos. Tales medidas crean un espejismo, pero a la larga conducen a la mediocridad.

Está ampliamente demostrado que un justo rigor fortalece la imagen del festival y que se pueden admitir ciertas participaciones por las peculiaridades de una película corta o larga, haciendo excepciones justificadas en determinados valores agregados en un ejercicio de una gerencia cultural con visión amplia y generosa.

Festivales, muestras, concursos y jurados de cine.

Las áreas de acción de los ejecutivos y los jurados de un festival están muy bien delimitadas desde tiempos inmemoriales como para que existan confusiones en ellas. Un juez no puede querer dictar pautas de como dirigir el evento y tampoco aceptar sugerencias que contaminen sus opiniones sobre las obras participantes.

Juicios y premios.

Al escoger a determinadas personas para evaluar y premiar, se confía en una trayectoria. Lo otro es que un error de juicio le cause un daño irreparable a una carrera que se construye esforzada mente. Por eso es tan importante manejar observando las reglas de juego.

El papel de un jurado es evaluar de manera rigurosa el material cinematográfico que participa en un festival y decidir quién merece el premio, sin que su dictamen sea contaminado por actitudes contemporizadoras con ningún sector. Si lo hace así, el juicio de la historia lo absolverá.

Humberto Almonte
Productor y Analista de Cine.

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