En el mundo de las modas y del comercio del vestido es muy común escuchar la frase de que “el negro pega con todo”, refiriéndose a la amplia gama de combinaciones que permite este color a lo hora de una persona vestirse. Pero este principio popular no funciona en la mercadotecnia política cuando nos toca diseñar la línea gráfica de una organización o un candidato en una campaña electoral.
El diseñador gráfico profesional conoce que hay combinaciones de colores y tipografías que funcionan para algunas piezas promocionales pero en otras no. Por ejemplo, podríamos combinar el color morado del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con letras azules oscuro, verdes, rojas o negras para algún arte de uso en pantallas –especialmente para redes sociales– pero al reproducirlo en papel o ploteado para vallas podríamos tener un efecto negativo porque aquí no tendremos luz sino tinta, produciéndose una competencia cromática que dificultaría una lectura nítida y rápida, ocurriendo el peor efecto cuando hay poca iluminación en el ambiente. Por ello muchas veces vemos en las carreteras y avenidas que algunas vallas comerciales usan letras con material reflectivo a la más mínima iluminación.
Este mismo efecto visual ocurre en el uso de la fotografía de campaña, y es un error que cometen aquellos artistas sin escuelas o poca práctica, que por bonito o moderno que el cliente vea su arte, si es una persona de piel oscura y la colocamos sobre un fondo morado se perderá en los impresos cuando haya poca luz y en las noches desaparecerá; muy contrario en los casos de personas de piel clara o blanca, que se verían iluminadas sobre fondos oscuros.
Pero la genialidad del fundador del PLD, el profesor Juan Bosch, le permitió concebir la imagen de esta organización con dos colores de contraste: morado Pantone 2592 con na estrella en Amarillo Process 100 por ciento, como una luz que además puede usarse para solucionar el problema de las fotografías de los morenos y los negros, siempre y cuando se mantenga el morado como color principal, ya que es el que aparecerá en el cuadro de las boletas electorales.
Con este simple ejemplo podemos ver que una buena campaña electoral en este tiempo debe ser manejada por profesionales en todas las áreas; y, en el caso que analizamos ahora, debemos entender que es una muy mala práctica intentar bajar costos publicitarios o de propaganda buscando imprentas o talleres para que nos impriman sin consultar un buen profesional de la publicidad o del marketing, ya que hay otros criterios más allá de la simple foto o la tarjeta que deben ser tomados en cuenta, aparte del uso de los colores de fondo o de entorno. El experto en marketing político recomienda el diseño de investigaciones para conocer el mercado de electores y de toda la identidad personal del candidato, desde cómo vestir, hablar, Etc. hasta dónde distribuir o colocar alguna pieza promocional.
Pero, lamentablemente, estamos viviendo los tiempos del desorden general con la comunicación sin límites en un ambiente de explosión tecnológica, de proliferación de contenido de alto nivel pero también mucha basura; agregada a ello la usurpación profesional, donde cualquiera se considera un comunicador, el abogado es ingeniero y el que aprende a pinchar una aplicación de diseño se considera publicista o mercadólogo.
A pesar de ello, hay que decir que en República Dominicana tenemos muy buenos profesionales del marketing, creativos y suplidores de calidad mundial y muchos políticos que marcan el estilo de la buena planificación en sus campañas, y sobran ejemplos sobre el buen uso de su imagen cuando son negros, mulatos o blancos.