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En 70 años, la evolución de un titán

La República Popular China celebra este 1 de octubre siete décadas convertida en referente mundial por conseguir, entre muchos logros, una galopante transformación socioeconómica bajo el liderazgo del Partido Comunista (PCCh), que le permitió ser la segunda potencia del planeta.

La fecha constituye una festividad porque en este día de 1949 el pueblo, guiado por Mao Zedong y el PCCh, declaró la victoria en la Guerra de Liberación en la emblemática plaza de Tiananmén, en Beijing.

A lo largo de 70 años la nación asiática registró una evolución peculiar que se tradujo en una solidez financiera e industrial capaz de enfrentar los continuos altibajos de la economía global por factores como la extensión de la crisis y el desplome de las materias primas.

El despegue cimentado en las políticas de apertura de 1979, junto a posteriores reformas internas y el esfuerzo de su pueblo, hicieron de este país el mayor captador de inversión extranjera directa (IED)y la segunda economía del orbe con uno de los crecimientos anuales más altos.

Datos oficiales precisan que hasta 2018 atrajo más de dos billones de dólares en IED y fueron establecidas más de un millón de empresas con capital foráneo.

Mientras, la inversión china en otros territorios del orbe alcanzó los 143 mil millones de dólares y de manera general el comercio exterior generó 52,2 billones de dólares.

El gigante asiático es el principal emisor de turistas a escala global y el año pasado conservó el lugar con casi 150 millones de viajeros, mientras entre 2000 y 2017 fue responsable de 35 por ciento de las producciones manufactureras en el orbe.

Con el lanzamiento en 2013 de la Franja y la Ruta ayudó a sacar a 7,6 millones de personas de la extrema pobreza y 32 millones de la pobreza moderada en naciones miembros del proyecto.
La iniciativa goza de reconocimiento internacional y elevó de 2,8 a 9,7 el volumen mercantil de los participantes.

Actualmente este país está inmerso en un reequilibrio de su sistema para dar más peso al consumo interno, los servicios y la innovación tecnológica, tras años donde la exportación, la industria y la inversión jugaron un papel decisivo.

Se trata de una importante decisión que refleja la estrategia hacia el futuro, pues necesita reemplazar el modelo de rápido desarrollo por uno donde prime la alta calidad y la economía abierta ante el constante aumento del nivel de vida de la población.

En ese contexto China conectó -por primera vez- algunas bolsas nacionales con las de otros estados y se expandió la entrada de extranjeros al mercado bursátil, el segundo más grande del mundo con 33 billones de dólares en activos.

Destaca las rebajas de gravámenes, la mayor protección de los derechos de propiedad intelectual, más transparencia, competitividad, acceso a las industrias automotriz, aeronáutica y naval, y aumento en las importaciones de vehículos y bienes de alto consumo.

Además, el estado oriental eliminó los topes a la introducción de capital extranjero en el establecimiento de bancos comerciales para que firmas de otros países sean propietarias de hasta de 51 por ciento de acciones, ofrezcan servicios de arrendamiento y fideicomiso.

Expertos consideran las medidas una jugada maestra del presidente Xi Jinping porque demuestra la imagen de un país sólido, capaz de sumar a otros a su propuesta alternativa de desarrollo y con un rumbo claro justo cuando enfrenta una embestida arancelaria de Estados Unidos, que amenaza tanto el intercambio bilateral como global de mercancías.

En el plano político, el progreso de China le ayudó a escalar peldaños de liderazgo internacional e incrementar intercambios diplomáticos y comerciales en todos los continentes.

Su peso mundial se fortalece con la posición en la Organización de Naciones Unidas, como miembro del Consejo de Seguridad con derecho de veto y copartícipe con el envío de tropas en las misiones de los cascos azules.

De igual manera, es un adalid en la promoción del multilateralismo, la colaboración y el diálogo internacional mediante plataformas como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, los foros de Boao para Asia y de Cooperación con África, y la Conferencia Mundial de Internet.

Todos esos avances son palpables también en el aspecto social, pues la esperanza de vida se prolongó de 68 años a 73,5 gracias a las mejores condiciones para la ciudadanía, la innovación, el desarrollo de la infraestructura, el transporte y la tecnología, entre otros aspectos.

De 1978 a 2016, China sacó de la pobreza a un promedio anual de 13,9 millones de personas, o sea cerca de 730 millones en total, y el ingreso per cápita de las áreas rurales empobrecidas aumentó 10,7 por ciento cada año, reflejó un informe del Consejo de Estado.

Además, estableció el objetivo de completar para 2020 la construcción de una sociedad modestamente acomodada.

Al mismo tiempo, el Gobierno y el PCCh intensifican la lucha medioambiental debido a la degradación del entorno en los últimos años y, en especial, la mala calidad del aire en Beijing y las cercanas provincias de Tianjin y Hebei, problema que amenaza la salud humana y los planes de revitalización socioeconómica.

Otro elemento relevante es la fuerte campaña emprendida desde que Xi Jinping asumió el liderazgo del PCCh y del país en 2012 para construir una política limpia, contener la corrupción, eliminar el formalismo y la burocracia en instituciones estatales.
Como resultado, la iniciativa permitió sancionar a millones de servidores públicos de distintos rangos.( Yolaidy Martínez de Prensa Latina)

Creditos: Foto de BBC mundo

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