Por una sociedad solidaria.
Si de algo me he quejado siempre, es de las cosas esenciales que adolecen nuestros políticos. Y una de ellas es no tener en su agenda, mejorar la calidad del ciudadano. Y de verdad que podríamos responsabilizar a todos los líderes, religiosos, empresariales, deportivos, pero son los políticos que escogen dirigir los destinos de un país, por lo que son los más responsables, de la falta de civilidad de nuestros dominicanos.
Es de sentido común que de verdad adolecen, y cada vez me estoy convenciendo y sintiendo peor, que su más sagrado afán, sea llegar a posiciones donde puedan engrandecer su ego, y sus bienes, y poco le importa el prójimo, más que engatusarlos con demagogias, para lograr que, en las elecciones, los sigan y les voten, para luego olvidarse de asuntos tan elementales, como resolverles el problema de movilidad.
El PLD pasó 20 años en el gobierno y la economía creció, muchos salieron de la pobreza, el consumo de neveras, estufas y pollo aumentaron. De un presupuesto de 20 mil millones lo colocaron en un billón, pero no hicieron esfuerzos suficientes para incrementar la calidad del dominicano. No se hizo un solo esfuerzo que valiera la pena, en educar en valores, en mostrarles a los dominicanos que no solo de pan y construcciones vive el hombre. Necesitamos mejores ciudadanos para poder construir una nación de deberes y derechos, con hábitos de buenos ciudadanos.
No tenemos educación para comportarnos socialmente, el comportamiento salvaje de los conductores es una muestra, sin respeto a las leyes y menos a los ciudadanos de a pies, que produce una cantidad de muertos y heridos por encima de todos los países del área, con grandes costos para el estado y para la propia sociedad, con una gran cuota en la creación de pobreza.
Asimismo, no tenemos servidores consagrados hacer las cosas correctas bien hecha, porque no tenemos el hábito de servir y cumplir con nuestras responsabilidades, con amor para sentirnos satisfecho de ayudar a los demás en la solución de sus necesidades en el mejor tiempo y costo, y esa debe ser la gran responsabilidad de nuestros políticos: construir una sociedad solidaria.