Lo vivido la tarde-noche del viernes 4 de noviembre en el Distrito Nacional, municipios y distritos municipales de la provincia Santo Domingo constituyó una verdadera catástrofe.
Pasadas las cuatro de la tarde inició una intensa lluvia que se prolongó por varias horas, confirmando el pronóstico de la ONAMET y la advertencia del COE al declarar 22 provincias en alerta por lluvias, en previsión de la ocurrencia de inundaciones, crecidas de ríos, arroyos y cañadas, así como deslizamientos de tierra.
Pese a las advertencias no se adoptaron las previsiones de lugar y el resultado se hizo sentir en un verdadero caos: la población en estado de desesperación como consecuencia de las fuertes lluvias que se registraron con un balance preliminar de cuatro personas muertas, inundación de gran parte de las vías, precisamente a la hora del regreso a los hogares.
El tráfico quedó bloqueado en la ciudad a causa de la lluvia, que inundó el Metro de Santo Domingo, los estacionamientos de urbanizaciones y torres de apartamentos y literalmente arrastró todo lo que encontró al paso de las aguas.
Los residentes en el Gran Santo Domingo vivieron horas de angustias por el retraso de la llegada al hogar de familiares debido a los tediosos y kilométricos tapones de vehículos.
Se suman a aquello infinidades de vehículos averiados, «ahogados», al igual que viviendas inundadas en lugares vulnerables.
Se ha hablado de las deficiencias en el drenaje pluvial, de las inconductas de ciudadanos que lanzan desperdicios en la vía pública y hasta del cambio climático, pero en definitiva lo que demostró una ciudad en colapso, como describieron los medios de comunicación, es la inoperancia e improvisación del gobierno.
El día siguiente, sábado, se observaron brigadas del ayuntamiento limpiando filtrantes y cunetas y al presidente de la Republica recorrer sectores, hacer nuevas promesas y buscar titulares periodísticos, en un vano intento de vender eficiencia en los medios de comunicación, pretensión con que les recuerda a muchos aquello de que el papel lo aguanta todo.