De existir el premio a la improvisación, no hay duda de que el gobierno del presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno lo ganarían con cómoda ventaja a sus potenciales competidores. No pasa un día sin que desde este gobierno se den muestras de decisiones y acciones improvisadas, apartadas de la planificación, carentes de tacto, que terminan ubicándose dentro de lo absurdo.
La más reciente –que lamentablemente no será la última– es el caso del anuncio de que se eliminará la Normativa 09-15, que sustenta el Programa Docente de Excelencia.
La alarma generada con este anuncio motivó que rápidamente el gobierno central hiciera un desmentido, usando a la señora vicepresidenta de la República en la impugnación del mayúsculo desacierto.
Sin que se muestre una pizca de sentido común, desde el gobierno enfrentan las denuncias sobre deficiencias docentes y debilidades en la forma de enseñar con las amenazas de relajar la calidad de la formación de los docentes.
El espíritu populista sigue guiando la actuación de las actuales autoridades, al parecer más interesadas en conseguir adeptos en redes sociales, sin que les importe el impacto inmediato y de largo plazo que sus decisiones pueden tener en la vida del pueblo dominicano.
Otro de los absurdos recientes del gobierno del PRM es la resolución del Ministerio de Interior y Policía que dispone la limitación de la venta de bebidas alcohólicas en la provincia de Santo Domingo, la cual de inmediato ha recibido el rechazo colectivo por improcedente y carente de sentido común.
Se ha argumentado que con esa medida se procura contener la delincuencia y llevar tranquilidad a la población. ¿En la cabeza de quién cabe tan descabellada idea?
Los asaltos, muertes por sicariato, escalamiento en torres residenciales, despojo de celulares, suceden en todo el país a plena luz del día y en cualquier localidad. Nadie está a salvo de ser víctima de la ola de delincuencia que arropa al país, ante la torpeza de autoridades que en campaña lo prometieron todo y algo más y no han cumplido nada.
Lo que República Dominicana necesita y reclama son políticas y acciones concretas bien pensadas y mejor ejecutadas, en donde la improvisación y el absurdo estén ausentes. ¿Es tan difícil complacer en eso al pueblo dominicano?