De nuevo le correspondió a República Dominicana la angustiante experiencia de vivir de cerca la amenaza de un fenómeno atmosférico. El país se mantuvo en vilo atento a la evolución del fenómeno «Franklin», que en la categoría de tormenta afectó gran parte del territorio nacional.
Aunque hasta última hora se mantuvo en amplios sectores el temor de que «Franklin» evolucionara a ciclón, categoría en que los vientos alcanzan mayor intensidad, la Providencia obró en beneficio de los dominicanos y las dominicanas. Sin embargo, pese a mantenerse en calidad de tormenta, «Franklin» alteró de manera significativa la vida del país, en correspondencia con la historia climatológica dominicana, que registra serios daños ocasionados por muchas tormentas.
Tras el paso de «Franklin» ahora se está en la fase de evaluación de los daños producidos y de asumir el fenómeno como experiencia para una mejor preparación de las autoridades y la ciudadanía con miras a enfrentar en mejores condiciones fenómenos de este tipo.
Con excepción de excesos juveniles en un sector del municipio Santo Domingo Este en una actividad festiva, que ahora llaman ‘teteo’, y una carrera de autos en el polígono central de la ciudad capital, lo cierto es que la ciudadanía hizo su parte y atendió las orientaciones de las autoridades.
Es un ejemplo de madurez y de comprensión de que nuestro país se halla en la ruta de los huracanes y de que estamos en plena temporada de estos fenómenos.
Literalmente el territorio nacional se transformó en una laguna con dos días de intensas lluvias. Aun con la salida de la tormenta «Franklin» del territorio nacional, continuaron las lluvias con lamentables reportes de inundaciones, deslaves, crecida de cañadas, ríos y arroyos en casi todas las provincias.
Una cosa quedó clara para todos: las lluvias dejaron por nueva vez al descubierto las precariedades de los sectores carenciados cuyas calamidades se han profundizado en la presente administración de gobierno.
Las ayudas que en los gobiernos del PLD abundaban ahora estaban ausentes; sólo se observaron los repartos de raciones de alimentos en imágenes de las efectivas coberturas informativas y en los medios escritos.
Desde el Gobierno se ha dicho que las viviendas afectadas serán reparadas, que se asistirá a productores agropecuarios y pequeños comerciantes cuyos predios o negocios quedaron destruidos o afectados. Así se espera y ojalá que no suceda ahora lo acontecido con los afectados por los aguaceros de agosto del año 2020, tras la juramentación de este gobierno, que tres años después todavía esperan por el auxilio que se les prometió y anunció con bombos y platillos.