Editorial

Falló todo, hasta la seguridad

El título de la presente nota editorial ha sido tomado de unas declaraciones de la señora vicepresidenta de la República, Raquel Peña, en las que reconoce que fallaron todos los mecanismos de seguridad al permitir la realización de un mayúsculo desorden en la Zona Colonial, que en lo inmediato generó preocupación en los moradores de allí, los comerciantes, las entidades culturales, turísticas y religiosas que operan en la ciudad Primada de América.

El primer asentamiento europeo permanente en América, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en horas se transformó en un desorden generalizado en el que primó el vandalismo, sin autoridad alguna que interviniera.

No se vio la policía turística, tampoco la policía municipal del ayuntamiento del Distrito Nacional, ausente por completo, ni la Policía Nacional que, muy atenta a las actividades de los partidos opositores, brilló por su ausencia.

La notoria ausencia de autoridades para controlar lo que allí ocurrió quiso ser compensada con un nuevo anuncio del Gobierno de la propaganda y amante de los likes: “La referida acción tendrá consecuencias drásticas para todos los involucrados”, dijo el presidente de la República en su vitrina de los lunes.

La ausencia de autoridades es la razón principal del mayúsculo desorden de la madrugada del domingo (29 de octubre) en la zona colonial de la ciudad capital, que intranquilizó a sus moradores, afectó los negocios y dejó daños incalculables en la propiedad, pública y privada, así como en la imagen de un sector que merece mejor suerte.

El Patrimonio de la Humanidad, uno de nuestros grandes atractivos para los turistas que cada mes contabiliza el ministro del ramo para su posicionamiento, quedó desprotegido por falta de autoridad y previsión.

Eso fue lo que llevó a la vicemandataria a sincerarse y, tratando de ocultar las mentiras y manipulaciones que caracteriza al presente gobierno, admitir: “La seguridad también falló, falló todo”, en una gestión que pregona una eficiencia administrativa.

Y no puede ser de otro modo en un gobierno en el que, como dice la canción de un popular artista mexicano, “todo se derrumbó”.

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