Editorial

Quien me engaña una vez, sinvergüenza es; si me engaña dos, sinvergüenza yo

La sabiduría popular sirve en esta oportunidad, como en tantas otras, para advertir a la población sobre los nuevos intentos de engaño del Gobierno del PRM y del presidente de turno.

Sin ruborizarse, el presidente-candidato participa en un acto de una facción partidaria alquilada para anunciar la supuesta ‘profundización’ del progreso del país.

¿Acaso es progreso el deterioro de servicios esenciales como el sistema de emergencia 9-1-1 o el servicio de seguridad vial, el Metro de Santo Domingo, las deficiencias de la Dirección General de Pasaportes, de las distribuidoras de electricidad, del Programa de Inmersión de Inglés?

¿Acaso progresaron los productores agropecuarios con la agresiva importación de rubros producidos en el país en detrimento de la producción local y la pérdida de la seguridad alimentaria?

La verdad incontrastable es que no se puede hablar de progreso con un pírrico crecimiento del PIB y un alto nivel inflacionario visible en los productos de la canasta básica, las medicinas, las facturas de luz, agua y servicios.

Otra verdad incuestionable es que los ciudadanos y las ciudadanas han retrocedido en su salud con los altos precios de los medicamentos necesarios para sus dolencias, el deterioro de los hospitales y el descuido en la vigilancia epidemiológica.

El progreso que se había alcanzado en el sistema educativo con la tanda extendida, la construcción de edificaciones escolares y la garantía de uniformes, libros y tres comidas para los estudiantes, se ha desplomado con la pobre gestión educativa de la administración perremeísta.

No puede haber progreso en una población atemorizada con los índices de delincuencia que se pretende combatir con costosa publicidad, anuncios y una cacareada reforma sin fundamento.

Estamos ante un gobierno tambaleante, que engañó a la población con promesas de un cambio que ha devenido en el atraso y, pese a todo eso, tiene el descaro de hacer nuevas promesas que se sabe no cumplirá porque ese ha sido su comportamiento.

En ese orden vale la advertencia que vienen haciendo la dirigencia del PLD y el candidato presidencial, Abel Martínez: Señores, no se dejen embaucar ni enredar con palabras huecas y promesas vacías. Con un engaño es suficiente.

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