Editorial

Jugando con los intereses del pueblo

Justo el día de la presentación del novedoso plan de transformación de la seguridad detallado por el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, Abel Martínez, desde el Palacio de Gobierno crean la expectativa de un anuncio del jefe de Estado.

A prima noche de ese día los medios masivos de comunicación presentaron un audiovisual del presidente Luis Abinader con un rosario de nuevas promesas, proposiciones y ofertas que ya nadie cree.

En una nueva reedición del aparataje propio del gobierno perremeísta se anunció la renegociación de la concesión de Aerodom para el manejo de seis aeropuertos públicos por treinta años más, con la novedad de que el Estado sería remunerado por los derechos a operación y que se harían nuevas inversiones.

Un anuncio alegre de una negociación hecha de manera subrepticia sin que se agotaran los controles que establecen las legislaciones, en franca violación a la libertad de empresa, a la competencia libre y leal; permitiendo el abuso de una posición dominante, que es lo que ha caracterizado al gobierno del PRM.

De manera responsable el candidato presidencial del PLD, Abel Martínez, calificó la operación de “inconstitucional y carente de transparencia, que el pueblo desconocía hasta el momento de su anuncio, y que se realizó sin escuchar a la sociedad y a los diferentes sectores interesados, tomando como excusa que el contrato actual no le ha dejado beneficios al Estado dominicano”.

La renegociación en secreto de ese contrato lesiona la soberanía nacional, pues los aeropuertos son los puntos de entrada y salida a nuestro territorio además de que afecta seriamente el patrimonio del pueblo dominicano.

El anuncio del nuevo contrato se presenta aderezado con supuestas obras que no se van a realizar, prometiendo ahora lo que no se hizo en tres años y medio.

Estamos ante una negociación opaca y oculta con la que los actuales gobernantes procuran beneficiar a los suyos en detrimento de un pueblo que sufre y padece las consecuencias de las ineficiencias gubernamentales, de gente que no se inmuta al presentar nuevas propuestas, pretendiendo cambiar al pueblo dominicano oro por espejitos.

Noticias Relacionadas