Daniel Cruz
Por: Daniel Cruz | Uno de los síntomas saludables del desarrollo y la madurez institucional de una sociedad es la seriedad con que asume la elección de sus autoridades. En el caso de nuestro país esa madurez será sometida a prueba el 18 de este mes cuando los dominicanos y las dominicanas elijamos a nuestras autoridades municipales.
Ese día los munícipes del Distrito Nacional tendrán que decidirse entre una alcaldesa forzada por circunstancias propias e impuestas por el liderazgo de su partido a presentar candidatura a la repostulación en una posición que no se aviene con sus inclinaciones y preferencias porque, como casi todos saben, su interés es ser presidenta de la república. Esto por el lado del oficialismo. Por el de la oposición, la oferta es Domingo Contreras, un biólogo que no ha hecho otra cosa que prepararse para ser alcalde.
El asunto se sintetiza, pues, en una de dos: o se vota por una alcaldesa que no ha llenado las expectativas y carece de motivación para seguir en el cargo o se elige un alcalde que además de estar interesado en el puesto dispone de las competencias necesarias para realizar una buena gestión.
Ese es el «menú» que tendrán a su disposición los electores del Distrito Nacional el próximo domingo. Cada quien se servirá a su gusto. Nosotros, por nuestra parte, escogeremos a DOMINGO CONTRERAS. Ya la ciudad probó el otro plato, y ha sido punto menos que insufrible la indigestión que le ha ocasionado. Además, donde hay un filete y otra cosa, ¿quién rechaza el filete?
¡Por una ciudad dirigida con capacidad, un voto de conciencia por Domingo Contreras!