Daniel Cruz
Por: Daniel Cruz | Los términos, las palabras, no son neutros. Siempre apuntan hacia una dirección, y siempre siempre benefician o perjudican a alguien. Si no de manera consciente por lo menos de manera instintiva los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana procedíamos en correspondencia con esa realidad. Era, en verdad, una de las enseñanzas de Juan Bosch.
Hemos pensado en este asunto luego de ver las declaraciones de nuestro Partido sobre la reforma fiscal que se debate en el país. Hay que reconocer que ayer vimos al PLD que necesitan el país y los peledeístas; sin embargo, también hay que reconocer que en este aspecto el gobierno ha impuesto su relato, en gran medida como resultado de la abusiva inversión que viene haciendo en publicidad y otros aspectos de la comunicación.
Las cosas hay que llamarlas por su nombre y sobre todo si ese nombre nos conviene. Esta reforma ningún dirigente del PLD debería llamarla con otro nombre que no sea el de «paquetazo del cambio». Dos razones motivan la denominación. 1.- reforma fiscal remite a la idea de modificación, cambio de una situación que así como puede perjudicar, dañar, a alguien, podría también ser positiva, beneficiosa. 2.- Paquetazo del cambio. La primera expresión (paquetazo) remite sicológicamente a golpe; la segunda agrega un matiz político sobre los responsables de ese golpe.
Los medios de comunicación y la oposición hemos asumido el eufemismo de reforma fiscal servido por el gobierno, y ese plato no debemos comerlo los dirigentes del PLD, el partido de Juan Bosch, el líder que sabía cómo nombrar las cosas de interés para el pueblo dominicano. En ese sentido recordemos que al Fondo Monetario Internacional le llamó «policía Internacional del capital financiero», al equipo económico del gobierno de Salvador Jorge Blanco lo denominó «escuadrón de la muerte» y hasta hubo un funcionario de ese gobierno al que con las letras de su nombre llamó «el que asquea».
Lo que se debate en este momento será un golpe fuerte para los hijos de Machepa y la clase media, así que llamémosle como se merece: «el paquetazo del cambio».