La lealtad al partido de la Liberación Dominicana (PLD) debe ser nuestra idiosincrasia.
Se ha ido creando un esfera viciosa en el entorno de la organización, que no está permitiendo ver la realidad oportuna en cada proceso que vive la institución.
El colectivo no está tomando decisiones en función de la realidad partidaria , más bien, lo hace de forma afectiva hacia el amigo/a, pecuniario, tendencias de grupos o proyectos internos.
Les tengo malas noticias a los que siguen pensando de forma endógena y no exógena, qué su visión obstructiva, no es lo que puede apalancar las posibilidades de volver al poder.
El colectivo morado necesita qué sus militantes pongan al Partido, cómo muchos devotos ponemos a Dios, antes que los Santos.
La organización del Profesor Juan Bosch, debe ser la razón, la causa, la fuerza motriz, para seguir luchando por la redención de este pueblo, sine qua non.
No podremos llegar a ningún lado, si el medio para el fin, no es el Partido de la Liberación Dominicana primero. No tiene sentido ir a la guerra sin un propósito de lealtad a la causa que le servimos. Servir primero al Partido y luego a los amigos, los grupos y tendencias con sus ambiciones, que suelen no ser siempre la de la institución.
Caminamos el 9 de febrero y allí cuándo lleguemos juntos, debe primar la meritocracia de la calidad humana, política, profesional, de compromiso y representatividad ante la sociedad dominicana.
Calienta sillas, y figurines qué se vayan a la porra.
Debemos de marcar distancia asimétrica de la teoría del tiro en el pie, qué muchos se han dispuesto a pegar al PLD en cada proceso.
La idiosincrasia de los peledeístas, de arriba abajo y de abajo arriba, es de honor, sacrificio y lealtad, a la voluntad de don Juan, de lo contrario, compartimos lecho con Judas