En su declaración de principios el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) reitera su compromiso con las luchas del pueblo que buscan la liberación de nuestros semejantes que viven en la pobreza y hacer posible el derecho al desarrollo humano pleno y a la atención a sus necesidades.
En eso, precisamente, se fundamentan las posiciones que históricamente ha asumido la organización en defensa de la población dominicana, que en la actualidad se mantiene agobiada frente a los incrementos de precios de los componentes de la canasta familiar y el deterioro de la calidad de vida de las familias, sobre todo, aquellas que viven en condiciones de vulnerabilidad.
En las estadísticas publicadas por las autoridades, relativas a los precios de bienes y servicios, se expresa el profundo impacto negativo que han provocado los aumentos de precios de los bienes más perentorios para el bienestar de la población.
Esos incrementos, sobre todo en los precios de los alimentos, retratan el desprecio que ha manifestado el actual gobierno por el sector agropecuario nacional y sus políticas improvisadas, expresadas en las importaciones descontroladas de alimentos que han decretado la quiebra de la producción local.
En los hogares dominicanos cada día se hacen malabares para poder comer, lo que tiene esto como consecuencia una disminución en las ingestas, en detrimento de la calidad de vida de los dominicanos. Sabido es que las llamadas tres calientes, como describió el profesor Juan Bosch al desayuno, el almuerzo y la cena, han desaparecido del plato de los dominicanos de bajos ingresos.
El alza de los precios disminuye la capacidad de compra de la población, situación que se agrava con el nivel salarial de las familias más pobres.
La población dominicana sufre los sinsabores del galopante costo de los alimentos como resultado de los desaciertos en la política agropecuaria, mientras el gobierno continúa endeudándose para financiar parte de su gasto dispendioso en salarios de empleados pocos productivos y otros gastos superfluos.
Por más que se quiera desmentir con campañas y esquemas publicitarios, lo cierto es que el alza de precios de bienes y servicios, junto a los reducidos niveles de ingresos de la población, confirman lo que se dice a «sotto voce», que la calle está duríiisima.