Los mortificantes apagones, el alto precio de la comida, el caos en el transporte, el desplome de servicios como el 9-1-1 y los hospitales, la inseguridad ciudadana, la falta de empleo, la reducción del dinero circulante y el desbarajuste en el sistema educativo, entre otros males, han creado una situación de incertidumbre, indignación y frustración ciudadana.
Cuando prevalecen las dudas, la falta de seguridad sobre algo es lo que caracteriza la incertidumbre; la indignación es sinónimo de ira, de enfado, y la frustración es una respuesta a la falta de cumplimiento de un deseo, objetivo o expectativa.
Estas aproximaciones semánticas a los términos citados NO describen lo que se está viviendo en República Dominicana en el Gobierno del PRM, que engañó al electorado nacional, vendiendo un cambio que ha devenido en fracaso.
El expresidente Danilo Medina, Presidente del Partido de la Liberación Dominicana, advirtió al Gobierno en pocas palabras al explicar ese descontento, en respuesta a inquietudes periodísticas, los peligros que eso representa para el país.
Con el malestar “se esconde también el descontento que hay de la población contra el gobierno, de la falta de esperanza, de la pérdida de rumbo, de la situación de pobreza y de miseria que se generaliza en el país”, indicó el ex jefe de Estado.
Las incomodidades y molestias se acentúan con el estilo de respuesta del gobierno y en especial del Presidente de la República, que tratan los problemas serios con evasivas, mentiras y falsedades.
Es un gobierno de pantalla, que ha creído que todo se resuelve en lo mediático, jugando y burlándose de la gente mediante profusa publicidad o compra de conciencia.
Un pueblo descontento se torna peligroso para la democracia y peligran las instituciones, creando una atmósfera que nadie quiere.
Como quedan tres años para el cambio del cambio, mantenemos la esperanza de que desde la cúpula gubernamental se pueda reflexionar para evitar resbalar en una pendiente peligrosa para todos. Evitemos males mayores.