Los expedicionarios de Cayo Confites deciden salir del cayo al enterarse por la radio del allanamiento de su local en el hotel Sevilla, La Habana, y ante los rumores de que el jefe del ejército cubano se revelaría contra su gobierno.
Luego de deserciones de tropas, confusiones entre las naves expedicionarias y escaramuzas con la marina cubana, los expedicionarios fueron obligados a desembarcar en el puerto de Antillas, donde fueron apresados, desarmados y conducidos al recinto militar de Columbia en La Habana, Cuba.