Editorial

Basta de abusos con los agricultores del proyecto la Cruz de Manzanillo

Con indiferencia y burla ha respondido el gobierno a la justa demanda de los agricultores y comunitarios de Los Bateyes y Palo Verde en la provincia Montecristi.

Los productores utilizaron los días de la semana pasada para protestar por el colapso del proyecto agrícola denominado la Cruz de Manzanillo, otrora fuente de alimentos y de los tan demandados guineos dominicanos en los mercados internacionales.

El deterioro del proyecto se manifiesta en la caída de las exportaciones de banano orgánico en alrededor de 40 %, afectando un sector en el que República Dominicana llegó a ocupar posiciones de liderazgo mundial.

Conjuntamente con la drástica caída de la producción de guineos, desapareció la cosecha de otros alimentos que se cultivaban allí, en detrimento de la alimentación ciudadana y los ingresos de los agricultores de la zona.

A esta terrible situación se le agregan ahora nuevos daños generados por los desalojos abusivos, la destrucción de viviendas, eliminación de cultivos, atropellos y un desplome casi total de la productividad agrícola en la zona, lo que ha generado una crisis humana alarmante.

Más de 700 familias que viven en los bateyes y dependen del proyecto agrícola están hoy sin empleo, sin ingresos y pasando hambre, producto del abandono y la mala administración que aseguran está destruyendo el sustento de cientos de hogares.

Precisamente esos son los motivos de las protestas que se han realizado con marchas, paradas, visitas a las dependencias de Agricultura y los viacrucis, caracterizados por el porte de cruces en las marchas organizadas, vistiendo con ropas de color negro, en señal de luto.

Uno de los hechos más dolorosos denunciados fue el desalojo de 162 labriegos, quienes por años trabajaron entre 10, 15 y 20 tareas de tierra dentro del proyecto. Estos agricultores fueron expulsados sin piedad, sus cultivos eliminados y sus bombas de agua sustraídas, dejándolos sin el medio de sustento para sus familias.

Pocas veces se habían visto juntas tanta crueldad, insensibilidad e indiferencia de las autoridades, que en vez de procurar soluciones al desabastecimiento de alimentos de dedican a castigar de manera cruel a quienes se esfuerzan para producir alimentos.

Tal y como demandan en sus jornadas de lucha, la situación amerita de la urgente intervención del ciudadano presidente de la Republica para detener los abusos, rescatar el proyecto y garantizar la protección de todas las familias afectadas.

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