El 2025 ha sido un año marcado para la
República Dominicana, por diversas
tensiones sociales, desconfianza ciudadana
hacia las instituciones, debates sobre el
rumbo económico y social y un aumento del
cuestionamiento a la narrativa oficialista de
un llamado éxito económico, frente a una
realidad, cada vez mas dura, mas cara y
mas insegura, que vive la población.
Lo que ha dejado en evidencia la brecha
cada vez mas profunda entre los indicadores oficiales y las
condiciones objetivas de vida de la gente, lo que hace que la
propaganda gubernamental, choque directamente, con los
dominicanos de a pie, aquellos que madrugan, trabajan y hacen
esfuerzos para llegar a fin de mes, cuya realidad es ignorada desde el
poder cuando este se desconecta del pueblo.
A pesar de que el gobierno proyectó un crecimiento económico de 5%
para el año 2025, solo se crecerá menos del 3% muy por debajo de
lo proyectado por las autoridades, lo que refleja una clara
desaceleración y una economía menos dinámica, que solo creció para
algunos pocos y que resultó insuficiente para responder a las grandes
necesidades sociales acumuladas.
El dólar ha continuado encareciéndose en este año 2025
sobrepasando la barrera de los 64,00 pesos, lo que esta impactando
las importaciones y directamente los precios de los alimentos,
medicamentos, transporte y servicios, para miles de familias que han
visto como se ha afectado su poder adquisitivo, mayor incertidumbre
para los hogares, lo que es de gran preocupación para la población.
En el año 2025 la deuda pública continuó su carrera ascendente, lo
que algunos analistas consideran que estos altos niveles de
endeudamiento, pueden limitar la capacidad del Estado para invertir
en servicios sociales y afrontar choques externos, lo que es de alta
preocupación para diferentes sectores, que ven el elevado volumen
de recursos utilizados para pago de intereses y para gastos
corrientes.
En este periodo el pais ha percibido en carne propia,la vuelta de los
apagones, el encarecimiento de los alimentos, transporte, servicios
básicos, aumento de la pobreza y la desigualdad, lo que ha elevado
de manera considerable el costo de la vida, por lo que una familia
normal no puede darse lujos ya que los sueldos solo alcanzan en el
mejor de los casos, para cubrir necesidades básicas, lo que afecta la
capacidad de ahorros y consumo de la población.
En el año 2025 también creció la inseguridad y la violencia y aumentó
en la población la preocupación por robos, asaltos, crímenes y el
miedo en los barrios,siguieron siendo parte de la vida diaria, la
seguridad ciudadana fue de las principales demandas sociales y sigue
presente afectando la percepción pública de la población y la
tranquilidad que lamentablemente no llegó a muchos hogares
dominicanos.
En cuanto a la justicia durante el 2025 continuó la dolorosa
combinación de judicializacion de la política, con los intentos de
impunidad, de una justicia que avanza lentamente cuando se trata de
poderosos, pero que es implacable contra los débiles, la corrupción se
hizo presente con fuerza en este año, con nuevos casos de corrupcion
especialmente vinculados al manejo de fondos públicos, obras y
servicios esenciales.
Todo esto se ha coronado con el escandaloso caso de corrupción del
Seguro Nacional de Salud (SENASA), el cual ha tocado la salud del
pueblo, una institución que debía proteger a millones de personas de
bajos ingresos, adultos mayores, trabajadores, a sido sometida a un
enorme hecho de corrupción, que no solo es una vergüenza nacional,
sino una violación grave de los derechos ciudadanos.
También las tragedias se han hecho presente en este 2025 con el
colapso mortal del techo de la discoteca Jet Set, en el mes de Abril
donde murieron 231 personas, 189 fueron rescatadas con vida y 180
resultaron heridas, esta tragedia que pudo ser evitada impactó
profundamente en la sociedad dominicana, generando una gran
conmoción y luto nacional.
El año 2025 ha significado para los dominicanos, mucha
incertidumbre, corrupción, encarecimiento de la vida, desconfianza
institucional, inseguridad ciudadana, tragedias y una disminución
importante del crecimiento económico, que solo crece para beneficio
de algunos pocos, mientras la gran mayoría del pueblo siente que
retrocede y la pobreza, la desigualdad y la exclusión siguen intactas.
2025 fue un año de desgaste politico para las fuerzas políticas
gobernantes, el disgusto de la población es bien visible, la sensación
de injusticia es persistente, la creciente demanda de cambios es real,
el año dejo un claro desafío, la estabilidad sin justicia social no
genera legitimidad y mucho menos paz social, es hora de que el
Estado deje de proteger privilegios y proteja y garantice derechos a
los mas pobres.
El pueblo dominicano que siempre se ha podido levantar de sus
desgracias, tarde o temprano se levantará de los aspectos negativos
de este año 2025, abriendo el camino a un estado más transparente,
con políticas económicas que prioricen a las mayorías, de modo que
la República Dominicana, pueda avanzar hacia una recuperación
verdaderamente sostenible, justa e inclusiva.