Las tradicionales celebraciones de fin de año se vieron empañadas en la despedida del 2025 por escándalos de corrupción, deportaciones de gentes vinculadas al gobierno y su partido en casos de narcotráfico y la carestía de productos de la época como las carnes de pollo y de cerdo. Hay consenso en que el 2025 ha sido uno de los peores años de la historia reciente de República Dominicana, salpicado de escándalos en el Gobierno y limitaciones en la población en su diario vivir, lo que se suma a una larga lista de promesas incumplidas y de engaños.
Se trató de un año trágico marcado por la gran tragedia humana ocasionada por el desplome del techo de un emblemático centro de diversión nocturno con un saldo de doscientos treinta y seis fallecimientos y cientos de traumatizados, así como por el colapso de construcciones públicas como puentes y acueductos, con un elevado balance en daños humanos y a la propiedad.
Las celebraciones se vieron opacadas por los altos precios de los alimentos, lo que limitó las habituales cenas y los festejos en barrios, campos, lugares de trabajo o núcleos sociales, así como los limitados movimientos de la economía popular. La situación se agravó tanto que las autoridades tuvieron que admitir el decrecimiento de la economía.
El 2025 fue un año turbulento y de sobresaltos con una situación de inseguridad y miedo en la ciudadanía, tiempo en el cual colapsó la agropecuaria y se ha desplomado el sistema de salud y de los servicios públicos.
La tan cacareada transparencia, prometida y sazonada por el Gobierno, existe solo en la propaganda y anuncios oficiales, que se suple de la mayor cartera publicitaria que haya tenido gobierno alguno, lo que ha quedado en evidencia con la escandalosa quiebra del SeNaSa.
El complicado periodo a que fue sometido el pueblo dominicano por la indolencia e incapacidad de un presidente y un partido que ofrecieron en campaña todas las soluciones y algo más contrasta con lo vivido por el Partido de la Liberación Dominicana en el año 2025. El PLD ha experimentado un renacimiento. El pueblo mira al Partido con añoranza, reconociendo que en sus gobiernos se vivía mejor.
En efecto, el 2025 significó el fortalecimiento orgánico partidario al implementarse una nueva línea organizativa asociada al tema electoral, con un liderazgo movilizado en conexión con una población que reclama la vuelta a los gobiernos peledeístas, y, de forma sostenida, denunciando los problemas nacionales al tiempo de presentar soluciones.
La apatía, indiferencia e indolencia del Gobierno del PRM, el Partido de la Liberación Dominicana las ha enfrentado escuchando a la gente, denunciando sus sufrimientos, angustias y desesperación y renovando sus esperanzas de un mejor futuro.
Como vocero escrito del PLD, «Vanguardia del Pueblo» reitera el compromiso asumido en las diferentes instancias partidarias de fortalecer la unidad y, en alianza con los diferentes sectores nacionales, trabajar por un país en el que retornen el espíritu solidario y el bienestar del Pueblo dominicano.